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virginie despentes: lo sexual es político



Look out honey, ‘cause I’m using technology
Ain’t got time to make no apology
(…)
Baby, penetrate my mind
And I’m the world’s forgotten boy
The one who’s searchin’, searchin’ to destroy

Llevo una semana escuchando el ’Search & Destroy’ del citado Iggy Pop como terapia impuesta por la escritora Virginie Despentes. Funciona. Saco la rabia, los dientes, trabajo con los sentimientos del muchacho icono del punk rock que se lesionaba en el escenario a base de convulsiones. Una semana, cada día, al menos una vez. Un día de esa semana, todo el día. Funciona. Aprovecho cada intersticio de la cotidianeidad, del trabajo, del camino, para ponerla a todo volumen. Me siento ligera, como si de verdad no existiera nadie ahí fuera que pudiera ver mis muecas tarareándola en plan punketa. No tengo vergüenza, ¿por qué iba a tenerla?

Virginie Despentes autorretrato - Enero 2018

Autorretrato de Virginie Despentes, hecho con iPhone, de Alicia G. Nuñez

Oráculo Póker Rock

Nos encontramos con Virginie en su pequeño estudio -da igual de qué ciudad-, mantenemos una conversación en su mesa de trabajo que me ofrecería, si lo deseo, material para escribir una saga. Me siento yo la entrevistada. En realidad lo soy, me doy cuenta días más tarde. Virgine 10 – Alicia 0. Quizá sea la marihuana, quizá yo en un día como éste, con ella, fumándonosla. Ella fluye, habla sin afectarle nada, yo quedo prendada, perdida en el humo, en su buen español afrancesado. Comenzamos con una tirada de cartas de su Oráculo Póker Rock, el trabajo que ha realizado junto a la artista y tatuadora La Rata, Tania Padam. De ahí mis deberes con el temazo ‘Search & Destroy’, de unas cartas bien leídas.

oznor

Ritos, brujas, tarotistas

Todo empezó por Tania, nos cuenta. Tenía interés en realizar este trabajo en torno a los mitos del rock, creó una carta para cada personaje a partir de la tradición gitana de la predicción. Se puede utilizar tanto como una baraja de tarot con dotes adivinatorias, para jugar al póker o para hacer magia. Elemento de colección, han empezado por una tirada en clave de objeto artístico de 200 cajas de metal estampadas con un rayo -también cada reverso de cada carta-, lo más significativo del rock, el plug and play. Virginie ha creado el texto para cada una de esas cartas de picas, de corazones, para todos y cada uno de sus ases. Mención honorífica, por cierto, al joker representado por Grace Jones. Cada una de las piezas de este trabajo se ha producido en pequeñas tiendas o pequeños impresores de París, llevadas a cabo por personajes que bien podrían estar sacados, por sus peculiaridades y hábitos -algunos tóxicos-, de la novela-trilogía que la ha convertido en una especie de estrella del rock en su país, Vernon Subutex. “Personajes de libros perfectos todos”, añade.

Tiene verdadero talento en esto de la cartomancia, lo siente: le llamo chamana, se ríe. Nos comenta que desde bien joven y de manera autodidacta se interesó por el tema y siempre tenía en casa una baraja de Tarot. Durante años ha trabajado con una cantante -bruja, especifica- francesa, llamada Sasha, del grupo Heliogabale. También que el último chico con el que estuvo (lesbiana ‘tardía’, prostituta durante una época, punk, “la diva destroy de las letras francesas”, dicen de ella en los medios de comunicación) era un allegado de Alejandro Jodorowsky y que una vez a la semana durante tres años pudo verlo leyendo cartas, aprender durante aquel período. Cree firmemente en el hecho de que liberas algo de tu cerebro, “contigo mismo y con los otros” en estos ritos. Sus conocimientos y los de La Rata en torno a los iconos del rock hicieron el resto, “un trabajo conectado con algo más completo, sincero, creado a partir de relaciones directas”, nos explica.

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Rabia, sistema, sueldos de mierda, Auschwitz

A través de las cartas llegamos a la rabia. Hablamos de las condiciones actuales de vida: “Es tu trabajo, es el puto dinero, es lo que te mata. Lo veo en Barcelona, también en Francia pero de manera menos violenta. Es muy poco dinero por mucho, mucho de tu tiempo. Los alquileres son súper caros, todo es súper caro, los sueldos son muy bajos. No es tu culpa”, nos dice a todos, “no eres tú. Esta situación no es tuya. Enfádate como loca”, nos sigue interpelando. “Saca la rabia, sin ninguna vergüenza. Si estás en Auschwitz no puedes sentir vergüenza del gas, de las condiciones que tú no has elegido y tienes que soportar. Tu rabia es totalmente justificada, no tiene que matarte”. Esto conecta, obviamente, con toda su obra, son palabras defendidas por una experta: “La rabia, cuando es sincera, es un material excelente”.

Feminismo y redes

Llegamos fluidas a un punto de la conversación que estaba entre mis notas. Hace referencia a que nos encontramos en un momento muy interesante para el feminismo: “Internet lo ha cambiado todo, tengo la sensación de que las chicas menores de 30 años no saben pero buscan mucho más y no se disculpan. Yo he vivido décadas, especialmente en Francia, en las que esto estaba muerto, era un non subject. Con Teoría King Kong, mi editor dudaba muchísimo al poner la palabra feminismo en la contraportada, porque nadie se interesaba por ello, producía rechazo. Yo era quien defendía que quizás”, explica con cierta ironía y sorna, riendo, “a algunas de nosotras nos interesaba. Quizá a algunas… Diez años más tarde estamos en un punto totalmente diferente, nadie te puede decir que el feminismo no interesa a nadie’”.

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Feminismo prosex: lo sexual es político

Con las nuevas tecnologías, sigue contándonos, se producen respuestas que antes no hubieran tenido lugar, “antes nos hubieran dicho: ‘esto no interesa’ y ahí se hubiera acabado la discusión. Respuestas, por ejemplo, que le parecen apasionantes a textos como el de Catherine Denueve, con el que no está de acuerdo, múltiples canales de comunicación que ahora ya no hay como callar. “Prohibimos toda expresión sexual. Hay un punto de sexofobia como nunca antes hemos conocido la gente de mi edad”. Nos exhorta ampliando el espectro: “En el feminismo tenemos que pensar en qué relación tenemos con el sexo. En Facebook puedes expresar todo el odio que quieras, pero no puedes enseñar una teta. Hay de todo en esta red social, menos sexo. Tampoco en el cine. No hay sexo en el arte contemporáneo ni en las novelas. Hay algo en las series… Con la idea, además, de que esto es sucio para las mujeres, y de que debemos defenderlas junto a los niños de ello. Una mujer sexualmente activa con los chicos es una mujer perdida, es peligroso para ella”, traduce conclusiones imperantes sobre los prejuicios actuales. “Hablo de las mujeres heterosexuales. El feminismo que me interesa es prosex, pienso que es urgente desarrollar el imaginario postporno, porque la representación ha desaparecido. Olvidarse de la vergüenza que le confiere la religión, cualquiera de ellas. Es posible inventar imaginarios sexuales que no nos den pena. Celebramos a las mujeres más calientes y a las más sucias, a las chicas que buscan chicas para follar mucho, y sobre todo a las heterosexuales calentonas, las muy zorras, las que se han acostado con Weinstein con consentimiento sin sacar nada y que se han sentido baratas pero quizás lo han disfrutado, también, porque les gusta follar con chicos asquerosos – a todas estas, porque nadie habla por ellas”.

A Vernon Subutex nadie se ha decidido a cuestionarlo por las relaciones sexuales que mantiene en los tres volúmenes de la trilogía cuyo tercer volumen acaba de publicarse en España a través de Random House. Su primer personaje masculino protagonista, sus novelas siempre han estado protagonizadas por mujeres. “Nadie lo juzga”, aporta, “tiene derecho a hacer todo lo que quiere, incluso lo miran con cierta ternura. Es fácil ponerse en la piel de los hombres, son nuestros niños mimados desde siempre”, nos explica al hablar de personajes masculinos. “Están en todos lados, lo han estado durante toda la historia. Una sabe cómo funcionan, cómo piensan, llevamos leyéndolos toda la vida, sabemos cómo juegan con sus penes, cómo se relacionan. Para mí, al escribir la novela era mucho más difícil ponerme en la piel de la chica marroquí y de su padre. Los chicos hablan en todas partes todo el tiempo”.

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Chicas perdidas en el rock

A la hora de ponerse en el papel de Vernon Subutex no encontramos ni una grieta, con lo que nos explica: “Fui una niña que decía llamarse Nicola para jugar con los chicos muchas veces. Nunca he sentido ese encasillamiento de género, cuando crecí en el rock nunca pensé en identificarme con chicas porque no había chicas con las que identificarse. Quizás como referencia solo estaba Lydia Lunch. Cuando llegó el movimiento Riot Girls yo tenía 23 años, o cuando Courtney Love apareció tenía 20, no había chicas en el rock”. Hilamos esta conversación con una frase que a ambas nos parece representativa de esta reflexión: “Las lesbianas no somos mujeres”, de Monique Wittig.

No future, psicópatas y niños

Si el lema no future fue parte del movimiento punk quizás, le digo, el momento actual parece regido por un concepto como el de “no lugar”: vivimos vidas de mierda por sueldos de mierda y aún, nos dicen, debemos estar agradecidos. Le preguntamos si el lema de combate sigue vigente: “Todo se puede acabar rápidamente”, ¿por qué no?, “sobre todo en Europa. Está todo repleto de grietas, llevado por locos que conducen los camiones del mundo. Locos sin exageración. De Trump a Rajoy, a Putin, cada vez que aparece uno es un loco, o puro o un psicópata más perverso rollo Macron o Merkel. Sí, todo puede acabarse ya, puede salir súper mal. Puede ser un no future, parece que no tenemos las capacidades para inventar otro. No entendemos que no funciona, que es demasiado destructor. Puede ser un no future pero también tengo cierta curiosidad por ver cómo crecen estos niños que han nacido con Internet y con inteligencias artificiales potentes, quizás hacen algo que nos sorprende en el buen sentido”. Quizá, en ellos, la esperanza. “Normalmente no”, reímos, “pero quizás… Quizás ellos no nos van a matar a todos”.

Próximas publicaciones en España

Ya está a la venta Vernon Subutex 3, editado por Random House Mondadori, y algunas ya lo estamos celebrando con su lectura. Además, también podemos hacernos, diez años después, con una reedición de lujo -con portada de La Rata- de su ensayo más emblemático, Teoría King Kong. A día de hoy no ha de defender la inclusión de la palabra maldita, feminismo, en alguna de sus tapas. “Ain’t got time to make no apology”, que diría el viejo Iggy.

Puedes pedir tu ejemplar, si quedan, de Oráculo Póker Rock en laratatattoo@gmail.com.

Fotografías Oráculo Póker Rock: Sophie Anquez.
Fotografía Virginie: autorretrato con iPhone de quien escribe.

oznor

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