
La fotógrafa Taryn Simon cuenta con un sorprendente enfoque. La obra de la americana muestra una dualidad perfecta: por un lado documenta localizaciones casi irreales que permanecen ocultas ante la mirada del público y por otro, capta inolvidables retratos de personas condenadas por una situación determinada. Sus fotografías y textos han sido objeto de exposiciones monográficas en instituciones de Londres, Berlín, Nueva York y Los Ángeles, además de haber protagonizado varios libos y colaborado con publicaciones internacionales. Su privilegiado objetivo nos revela mundos que sin su ayuda quizás jamás hubiésemos logrado ver.



































