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entrevista: mr. trazo, bella imperfección



Muchas veces no nos damos cuenta de la importancia de las pequeñas cosas. Cierto. De hecho, desde que el hombre es hombre y la mujer es mujer, el arte ha devenido una de esas pequeñeces inherentes a su desarrollo y sin el cual el camino no habría sido tan longevo. Porque todos y cada uno de nosotros, tú como lector y yo como periodista, necesitamos de ese estímulo artístico que nos empuja a vivir y, sobre todo, progresar. Y toda ayuda es bienvenida, por eso hoy os presentamos a Mr. Trazo (Ciudad Real, 1987), uno de los street artists más reconocidos del panorama estatal. En su esencia esconde esa pasión férrea por lo que hace y, la verdad, no lo hace nada pero que nada mal. Una vida girando entre muros, lienzos y hojas, cualquier soporte es bienvenido si cumple con su función: ser el escaparate de la libertad de expresión de Mr. Trazo. Deja que fluya, el trabajo lo hace él, tú sólo dedícate a descubrir las pistas que el artista nos ha ido dejando sobre su yo más interior. T: Víctor Cardona.

Tus obras son como un reflejo de la realidad, pero sobre un espejo distorsionador. Tus figuras humanas presentan unas facciones hiperexageradas: ojos pequeños y separados, nariz a veces un tanto desviada, boca de piñón… ¿Sello de identidad, simbolismo oculto o ambas cosas? Sí, mis obras son un reflejo de la realidad, de lo que veo, de lo cotidiano que me envuelve.  Veo al ser humano como el ser más imperfecto de todos, la inteligencia lo diferencia del resto de animales y a su voluntad confluye un abanico de personalidades distintas, socialmente pero también de forma individual. Predominan las personalidades y reacciones negativas, los antihéroes y la corrupción. La capacidad de pensamiento hace que las personas sean hipócritas, a través de acciones negativas tratan de sustentar un falso mundo de belleza, de felicidad y  de perfección. Esta visión es la que me impulsa a mostrar al ser humano como es en realidad, por eso retiro la careta que cubre su rostro y lo deformo, para mostrarlo como lo veo. Este es el simbolismo que se oculta tras la deformación de mis figuras, cuya resolución formal  sometida por mi obsesión en crear mis propias reglas lo convierte también en un sello de identidad.

Además, los personajes se fusionan entre sí para compartir media faz. ¿Qué hay detrás de todo ello? A través de la fusión  en una primera instancia mantengo una lucha individual por la que expulso aspectos negativos  que no quiero dentro de mi personalidad, pero también es en una segunda instancia una lucha contra acciones colectivas que me irritan. A través de un imaginario desenfado pero cargado de matices irónicos y graciosos muestro una dualidad de personalidades, de estados de ánimo, de reacciones y de vidas paralelas. Una misma persona puede reaccionar y actuar de distintas formas ante la misma cosa  dependiendo de la personalidad del individuo determinada por un momento, por un lugar, o por un círculo de personas concretas. Al contrario, colectivamente, puede reaccionarse del mismo modo antes cosas distintas. El ser humano es bipolar, capaz de llevar a cabo varias vidas paralelas, capaz de variar constantemente sus estados de ánimo, tiende a mostrar una cara para cada momento y situación, y es capaz de ocultar otras caras de su personalidad. A través de la fusión trato de unir las distintas caras de cada momento y situación, y desenmascarar las caras ocultas, colectiva e individualmente, en una sola cara.

El mundo se empequeñece ante personajes de tamaño godziliano de los cuales sobresalen hilos que modifican la actividad ordinaria de éste. ¿Tiene el ser humano capacidades para influir en lo que le rodea? Desde luego, el ser humano tiene capacidad para influir en lo que le rodea. Determinada por la inteligencia, esta capacidad puede emplearse con un fin de progreso saludable, sin embargo cada vez es más habitual emplearla con intereses perversos, egoístas y lucrativos. Cuando las personas adquieren un poder dentro de un círculo determinado, cuando se convierten en autoridad, en mesías o en dirigentes cualquiera que sea su ámbito, tienen el poder de tomar y de ejecutar decisiones que afectan desde el entorno natural al resto de seres vivos, hasta su propia especie, su sociedad. Todos tenemos poder para influir en lo que nos rodea, nuestras ideas pueden influir en círculos como la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, las ideas subjetivas de un profesor pueden influir en el juicio de sus alumnos, etc. Así, por ejemplo, lo niños se dejan influenciar por el más malote de la clase y se someten a él. Cuando más se nos escucha y sigue es cuando nos convertimos en “dioses”, en la autoridad, en políticos, así se consiguen más adeptos influenciados por sus dirigentes,  incapaces de razonar por sí mismos,. A través de medidas como la telebasura o el fútbol estos gigantes consiguen anestesiar a la masa, desempeñan sus estrategias para obtener sus fines. A mí me gusta cambiar los papeles, convertir en gigantes a las personalidades más humildes, también ataco a los gigantes que no me gustan, creo mi propio mundo de juguete con mis reglas.

¿Qué otros factores influyen en el mundo que también representes en tus trabajos? Además de la realidad y cotidianeidad  de que aquello que me envuelve, me dejo llevar por ideas oníricas, fantásticas, a veces simples juegos visuales. En mis obras busco un proceso y un resultados que me divierta, soy mi propio espectador, plano desde el cual imagino las obras que quiero ver para después crearlas. Aunque el mundo que represento en mis trabajos proviene de conceptos normalmente oscuros o negativos, no lo muestro así, la continua lucha contra los aspectos que me irritan provoca que formalmente lo muestre desde un estado positivo y enérgico, en ocasiones con mucho color, otras veces con manchas y trazos firmes.

Los muros fueron tu primer lienzo y por lo que parece todavía ocupan un lugar muy importante en tu trabajo. ¿Por qué el StreetArt? ¿Sobre un lienzo convencional te sientes limitado? Siempre me he sentido bien dibujando o creando objetos, pero fue el graffiti el que me introdujo en el arte, y tras una formación evolucionar en el Street Art. Trabajo tanto en calle como en estudio, pero me decanto por la calle, siempre me has gustado. Mis raíces en el arte urbano provienen del graffiti que en un primer momento era escribir un pseudónimo con el único objetivo de reconocimiento bajo el anonimato de una firma. A través del graffiti  me cercioré del  poder que posee la calle como soporte de creación. Por medio de la calle mi mensaje llega a todos, no hay elites, no me importa que  mi obra no guste al viandante, el ciudadano de a pie normalmente ni siquiera entiende mi visión del ser humano,  no trato de complacerlo pero si de que reaccione ante mi obra, que  le afecte de alguna manera, bien o mal. Me interesa el vínculo que en la calle mi obra puede mantener con la ubicación, con el entorno o con la gente de la zona. Si se cambiase de lugar la obra perderían su sentido. En cambio, mis obras de estudio son más genéricas, su sentido no varía se cuelguen donde se cuelguen. También, prefiero la calle pues me gusta sentir el sitio donde pinto, la espontaneidad y la rapidez de la técnica. No obstante, cada vez disfruto más con mi obra de estudio, me permite investigar, descubrir nuevas técnicas, crear nuevas reglas.

Todos nos movemos por motivaciones, filosofías de vida… ¿Qué busca Mr. Trazo en el arte? ¿Cuál es tu meta? Aunque en un principio y por sensatez  mi filosofía de vida se parecía a la filosofía de vida general para la mayoría, por la cual se anhela un trabajo de por vida con una buena nómina, un piso para siempre, un coche nuevo cada año, vacaciones en la playa, etc. Llevo un tiempo que  difiero, no me interesa nada de esto. En la desesperada búsqueda de la felicidad, muchos la encuentran o creen encontrarla en cosas físicas como el dinero o lo que con él puedan obtener,  a mi me la proporciona el arte,  su proceso, los sentimientos que provoca o te conducen a crear. No importan las condiciones para pintar en la calle, haga frío, o calor, con vértigo y en una grúa, siempre hay disposición para ello. No concibo el mundo sin arte, cualquiera que sea. Mi meta es seguir evolucionando en lo que hago, sacar todo lo que pueda de mí mientras pueda hacerlo. Viajar, empaparme de nuevos lugares, adquirir nuevas visiones, crear nuevas obras. Lo que hago es una necesidad no es un hobby, necesito hacerlo para sentirme en gran parte realizado, también necesito comer, por lo que me gustaría vivir humildemente de mi trabajo. Espero recorrer un camino en el que encontrarme siempre nuevas metas, no caer en la monotonía y en la rutina, tampoco espero sentirme nunca realizado al 100%, esto es imposible, entonces la vida se convertiría en un hartazgo, no tendría sentido sin nuevos objetivos. Mi forma de ver me permite disfrutar de cosas muy sencillas, como por ejemplo de caminar por un determinado lugar y momento observando todo su contexto.

Como Street Artist, has conseguido posicionarte y formar un nombre realmente conocido en el mundillo. ¿Influye de alguna manera en tu savoir-faire o en tu motivación? Me motiva el hecho de que sin tratar de complacer a nadie y siendo yo mismo pueda llegar a gente con mi obra, que de aquello que yo he sentido mientras pintaba ellos puedan sentir algo cuando lo ven, eso es un verdadero premio y me motiva. No obstante, fuera cual fuera la situación seguiría trabajando en mis obras, quizás de manera más pesimista.

Son tiempos convulsos y la cultura y el arte parecen también peligrar. ¿Qué le dirías al político de turno? En la época que vivimos, para bien o para mal, el arte es lo único que me queda, si no fuera por este aliciente supongo que estaría robando para comer o quemando contenedores para entretenerme. El arte ya peligra, al ciudadano le es indiferente el arte, como también le es indiferente los actuales problemas de nuestro país, lo único que importa es el fútbol. Un lavado de cerebro, para que caigamos en el letargo, mientras los políticos y grandes empresarios consiguen sus intereses y los problemas pasan desapercibidos camuflados. Por eso el político de turno no incluyó ni una sola línea en su programa dedicada ni al arte ni a la cultura. Buscan una sociedad más manejable y dormida, por lo que no hacen hincapié en el arte, porque es un arma muy potente que puede volverse en su contra, como lo está haciendo cada vez más, el inconveniente es que predomina una ciudadanía analfabeta al arte, incapaz de entender este lenguaje. Al político de turno le digo que yo soy uno más de los afectados por sus políticas y decisiones, ningún político es un dios al cual deba rendir culto y estar a su merced. Desde el arma que poseo aportaré mi venganza, mi granito de arena, por todo cuanto no es justo.

¿Cómo se dibujaría Mr. Trazo a sí mismo? Me dibujaría desnudo con el rostro más deformado de cuantos rostros he pintado. El más imperfecto, ese dibujo me gusta.

 


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