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una aproximación académica: ¿qué es el arte y cómo debe ser un artista?



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Nude with Skeleton, de Marina Abramović

Arte. Cuatro letras, dos sílabas, una palabra corta para todo lo que engloba. Pero, ¿cómo definirlo? Algo tan subjetivo que da miedo hasta trazar sus límites. Para cada uno de nosotros el arte significa una cosa distinta, sentimientos encontrados, emociones que se esconden y se pierden con el mínimo suspiro del viento. Para algunos el arte no es más que varias disciplinas como la pintura, la fotografía, la escultura, la música… herramientas que nos permiten expresar nuestro mundo interior, nuestro yo más oculto y desconocido a simple vista. Pero es mucho más. Puede ser que todos seamos artistas, aunque aún no lo hayamos descubierto, porque nuestras mentes son pequeños baúles de imaginación infinita concentrada en los límites de nuestras cabezas. Baúles difíciles de abrir en ocasiones, y tan expuestos en otras… Todo puede convertirse alcanzar el estatus de arte, dado lo abstracto del concepto. Pero aún así, muchos han teorizado sobre esta cuestión. ¿Qué es el arte y cómo debería ser un artista? Ayer os hablábamos de Nietzsche, hoy seguimos profundizando.

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Marina Abramović en su performance Dragon Heads

Según la artista Marina Abramović, quien se describe a sí misma como la “abuela del arte de la performance”, define el arte como la libertad absoluta, un medio a través del cual se consigue la libertad de expresión. Es una cuestión de vida o muerte, algo totalmente necesario en la vida. Es una vía de escape, una herramienta que le permite transformar el dolor en poder. Cuando hizo su obra The Artist Is Present en 2010 en el MoMA de Nueva York, Abramović pasó un total de 736 horas y media sentada y en silencio, sólo intercambiando miradas con los visitantes que se le sentaban delante. Fue allí donde se dio cuenta que el arte es mucho más que cine, fotografía, pintura, arquitectura… y rendimiento. Con esta performance se dio cuenta de que el arte es vida. Posteriormente, escribió el Artist’s Life Manifesto, recogido en su libro Walk Through Walls, donde define cómo debería ser un artista: alguien capaz de no mentirse a sí mismo, de no robar las ideas de otros, de no enamorarse de otro artista… También trata aspectos como el silencio y la soledad, que dice que son esenciales para el artista, entre otros.

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Mary Oliver con Percy. Fotografía de Rachel Giese Brown

Por su parte, la reconocida poeta americana Mary Oliver habla de “el tercer yo”, esencial para convertirse en artista. En su pieza Of Power and Time, recogida en el libro Upstream, Oliver identifica tres seres primarios que habitan en cada uno de nosotros: el yo de la infancia, que tratamos de tejer en la continuidad de nuestra identidad personal, el yo social, encadenado a mil nociones de obligación, y un tercer yo que es una especie de conciencia sobrenatural. Según Oliver, los dos primeros están presentes en todos los seres humanos, pero el tercero es ocasional en algunos de nosotros y tirano en otros. En este tercer yo es donde reside la energía creativa y es el que te convierte en artista. Además, Oliver escribe que “el trabajo creativo necesita soledad. Necesita concentración, sin interrupciones. (…) Privacidad, entonces. Un lugar aparte, para pasear, para mascar lápices, para garabatear y borrar y garabatear de nuevo.” Para Oliver la soledad es fundamental para el artista. También, explica que la interrupción del trabajo creativo es uno de los principales enemigos del artista. Más allá de interrupciones externas de otras personas y objetos, para Oliver la peor interrupción es la de uno mismo, una especie de “interruptor íntimo” que nos avisa de las cosas que debemos hacer y que tenemos pendientes. Sin duda, esta especie de interruptor interno es mucho más peligroso para el trabajo creativo que cualquier distracción externa y es el que hay que combatir.

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Retrato de James Baldwin. Fotografía de Mark B. Anstending

Otro artista que ha teorizado sobre las cuestiones del arte y de la figura del artista es James Baldwin, que fue un escritor y activista por los derechos civiles afroamericanos. En su reflexión The Artist’s Struggle for Integrity, que forma parte de la antología The Cross Of Redemption: Uncolected Writings, Baldwin escribe que “todos los artistas están divorciados, e incluso necesariamente, opuestos a cualquier sistema”. Según él, el propósito último del arte es el de ser un ecualizador del sufrimiento del hombre. Así pues, el artista debería ser aquella persona capaz de calmar el dolor de las personas a través de su arte.

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Retrato de Sol LeWitt, vía Pinterest

Sol LeWitt, un artista fuertemente ligado al conceptualismo y al minimalismo, utilizaba la fotografía, la pintura, el dibujo y la escultura como medios predominantes para crear arte. LeWitt decía que el perfeccionismo mata la creatividad. Él era partidario de que el artista debe crear su propio mundo interior y dejar de preocuparse por el resto. En una carta llamada Do, que LeWitt le escribió a su amiga y también artista Eva Hesse el 14 de abril de 1965 y que, posteriormente, ha sido incluida en Letters of Note: Correspondence Deserving of a Wider Audience, LeWitt le dice a Hesse que debe practicar la estupidez y pensar poco. Que sólo entonces será capaz de crear arte. “Intenta las cosas más escandalosas que puedas. Tienes a tu alcance la capacidad de hacer cualquier cosa”. Gracias a esta carta, el año siguiente Hesse creó su obra Hang-Up, una de sus esculturas más famosas y admiradas, sobre la que reflexionó: “Fue la primera vez que mi idea de absurdo o sentimiento extremo llegó… Es la estructura más ridícula que he hecho y es por eso que es realmente buena”. Y es que a veces no hay que pensar tanto y sólo se trata de dejarse llevar.

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Retrato de E.E. Cummings

Otro de los grandes del mundo del arte, el poeta, pintor, ensayista y dramaturgo estadounidense E.E. Cummings decía que “lo que el Arte representa es lo que no se puede aprender. De hecho, el Artista no es otro que el que desaprende lo que ha aprendido, para conocerse a sí mismo”. En su ensayo The Agony of the Artist (with capital A), originariamente publicado en Vanity Fair en 1927, Cumming explica que hay tres tipos de artistas: el artista ultra-exitoso (artistas comerciales y pintores de retratos a la moda), los académicos (cuyo mayor objetivo es hacer algo que “se parece a otra cosa”) y el Artista (con A mayúscula), que se aparta del éxito y de la tranquilidad de la academia y escoge el camino de la agonía que, según Cummings, es el camino que hay que tomar para convertirse en un Artista. Además de la agonía, Cummings habla del temperamento, algo necesario para el Artista. “Sólo las personas con temperamento pueden convertirse en Artistas. Sin embargo, hay algunas cosas que incluso las personas con temperamento deben saber antes de convertirse en Artistas y estas son los secretos que revelan en la escuela del arte (cómo pintar un paisaje correctamente, cómo hacer que una cara se vea como alguien, qué colores se deben mezclar con otros colores, la forma de afilar lápices,…). Sólo cuando una persona con temperamento ha dominado completamente toda esta inestimable información puede empezar a crear su propio gancho. Si tú y yo nunca absorbiéramos estos fundamentos, lector, nunca podríamos llegar a ser Artistas, no importa cuán caprichosos fuéramos.” Sin temperamento te conviertes en un académico ordinario. Pero si eres temperamental y te lanzas al mundo, deseoso de sufrir, a través de la agonía, puedes convertirte en Artista, con A mayúscula. Y es que “el arte no es algo que se pueda o no adquirir, es algo que eres o que no eres.”

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Retrato de Ben Shahn, vía brainpickings

Por su parte, el pintor, ilustrador, artista gráfico, fotógrafo y escritor Ben Shahn, hablaba del artista como un ser inconformista. En la conferencia On Nonconformity, que dio en Harvard, Shahn explicó que “la no conformidad es la condición previa básica del arte, ya que es la condición previa del buen pensamiento y por lo tanto del crecimiento y la grandeza en un pueblo. El grado de inconformidad presente, y tolerado, en una sociedad debe considerarse como un síntoma de su estado de salud”. Así pues, para él un artista es una persona inconformista que, con frecuencia, se convierte en un crítico de la sociedad. Aún así, Shahn advierte que hasta en el arte hay conformidad. Algunos artistas crean una escuela, adoptando los mismo puntos de vista y maneras, otros, por su lado, se ven envueltos por el deseo y anhelo de estar en la vanguardia del mercado del arte, lo que les lleva a esta conformidad artística. Pero Shahn recalca que “sin el inconformista, cualquier sociedad de cualquier grado de perfección debe caer en decadencia.” Las personas creativas deben ser personas inconformistas, con sueños y metas, personas en desacuerdo con el modo actual de las cosas, que luchan por cambiar el mundo. Y es que el artista “no puede dejar de estar envuelto en los placeres y las desesperaciones de la humanidad, pues en ellos radica la fuente misma de sentimiento sobre la que se registra la obra de arte”.

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Retrato de Louise Bourgeois

La artista y escultora Louise Bourgeois, conocida por sus esculturas de araña, lo que le valió el apodo de “Mujer Araña”, teorizó sobre el papel vital de la soledad en el arte y en la vida. En las cartas y diarios recogidos en Louise Bourgeois: Destruction of the Father/Reconstruction of the Father: Writing and Interviews, 1923-1997, Bourgeois dice que “la soledad, incluso la prolongada soledad, sólo puede ser de gran beneficio. Tu trabajo puede ser más arduo que en el estudio, pero también será más personal”. La soledad se convierte en una especie de paz para la mente, un descanso de las responsabilidades. Para Bourgeois la soledad es la materia prima del arte, algo que necesita el artista para crear su arte. Y es que, Bourgeois asegura que la soledad es mejor que la atmósfera del estudio de trabajo y que las conversaciones, que no son más que meras pérdidas de tiempo.

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Retrato de May Sarton, vía Poetry Foundation

La que en su día fue otra gran artista, poeta, novelista y autora de memorias, May Sarton, reflexionó sobre la fuente de la energía artística y el principio del arte. En su libro Journal of Solitude escribe que “Humphrey Treveylan argumentó que los grandes artistas deben tener el valor de la desesperación. (…) Este descontento divino, este desequilibrio, este estado de tensión interior es la fuente de energía artística”.

Son muchos los artistas que han teorizado sobre el arte y la figura del artista, aportando sus propias experiencias y vivencias.  Es algo subjetivo y abstracto, pero se pueden llegar a establecer unas bases y principios universales. Sea libertad, un medio de expresión personal e íntimo, o que surja como una respuesta a sentimientos que nos desgarran por dentro, para bien o para mal.  El arte es la materialización de un mundo interior, y de una forma de ver y vivir la vida. Porque a veces pensamos demasiado y nos olvidamos de lo realmente importante: sentir. T: Cèlia Conejo

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