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#RIDELIFE features: gina panarello, la vida es un viaje por carretera

Martes, diciembre 27th, 2016 | T: lamono

Recientemente Gina Panarello, de Boston, Massachussets, tomó una de las decisiones más importantes de su vida: puso en la maleta todas sus pertenencias y se mudó al otro lado del país con su novio, Kealan Shilling, de quien os presentamos su trabajo el año pasado a través de su libro On the Road, donde reúne una serie de fotografías que hizo armado con su cámara de 35mm. Esta pareja, además de compartir el amor por la fotografía, tenía un objetivo en común, recorrer todo Estado Unidos en coche para luego irse a vivir a California. Después de pasar unos años reconstruyendo su caravana y preparándose mentalmente para esta aventura, los dos hicieron su sueño realidad durante el verano; viajaron juntos al sur, al suroeste y a la costa oeste, para finalmente asentarse en Los Ángeles. lamono tuvo la oportunidad de hablar con Panarello acerca de la belleza rural de Norteamérica, de los viajes en coche y de cómo es compartir una experiencia así con la persona a la que amas.

ginapanarello.format.com

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¿Por qué habéis escogido California como destino final de vuestro viaje? Mi padres condujeron a través del país durante su luna de miel, en los setenta, utilizando la caravana de mi padre. Así que siempre he tenido esta idea, lo genial que sería hacer lo mismo que ellos. Y resulta que conocí a un chico con un sueño y una visión similar. Desde que conocí a Kealan en el 2011, él siempre ha estado viajando a California. Allí hay más oportunidades y es el lugar donde muchos de sus amigos viven. Yo vine en el 2006 para visitar a uno de mis mejores amigos y me encantó, pero nunca había tenido el coraje para irme de casa. Todo el viaje comenzó a tomar forma cuando empezamos a reparar la furgoneta y para ser honesta, yo sabía en mi corazón que necesitaba irme y encontrarme a mí misma. Veía las diapositivas del viaje de mis padres pocos días antes de partir y me inspiraban aún más, convenciéndome de que había tomado la decisión correcta. Me sentía muy contenida en Boston. Mi mente es bastante inusual y extraña, y allí no me sentía inspirada ni lo suficientemente libre para poder expresarme y vestirme como me gustaría, por lo que solía sentirme fuera de lugar. Solo necesitaba irme y ser libre, rodearme de personas tan extrañas como yo. Estilísticamente, todo es valido aquí en California, y eso me gusta.

En tu artículo has mencionado que, antes de partir, los viajes te ocasionaban un poco de ansiedad. Durante esta travesía que llevaste a cabo, ¿cómo hiciste para permanecer calmada y centrada? No era “un poco de ansiedad”. Fueron más bien diez años paralizada, luchando contra ataques de pánico, haciendo todo lo posible por aprender a controlarlos, reconocer qué los desencadenaba y cortar ciertas toxinas de mi vida. Tuve que trabajar mucho en mí misma, y la cura para esto que me ocasionaban los viajes, en realidad llegó cuando conocí a Kealan. Él me asustó al principio porque yo sabía que su espíritu libre también vivía dentro de mí, en algún lugar donde estaba aprisionado por mi pasado. Pero lo quería devuelta. Ver sus fotografías y escuchar sus historias hizo que cayera en cuenta de lo mucho que me estaba perdiendo. Finalmente intenté la hipnoterapia y todo cambió para mí, fue increíble y estoy muy agradecida. Eso no quiere decir que esta condición ya haya desparecido. Seré honesta, la primera noche del viaje, cuando llegamos al Parque Asbury, tuve un ataque de pánico al caer en cuenta de que lo había hecho, había hecho las maletas y dejado atrás todo lo que amo. Fue aterrador. Me fui a la furgoneta y medité, luego me fui a cama a dormir. El resto del viaje fue un remolino de paisajes, comida y olores diferentes. Cada pueblo que pasábamos era la experiencia de un estilo de vida completamente diferente. Creeríais que estando de viaje en coche te relajas, pero no había tiempo para ello, el ritmo fue frenético durante cinco semanas, absorbiendo todo lo que podíamos de lo que estábamos viviendo. No tuve tiempo para permitirle a mis pensamientos que me engañasen, haciéndome creer que algo estaba mal, porque todo era asombroso. Cuando estás en una travesía así, experimentando, tu atención está enfocada cien por cien. Yo confío en el criterio de Kealan en la carretera, ya que él ha viajado mucho. El único momento en el cual estuve ansiosa fue en San Antonio, cuando debí luchar contra un resfriado veraniego a 40º centígrados y con una humedad del 80%. Mi cuerpo se estaba apagando y yo me sentía en el infierno sin poder salir. Sólo necesitaba aire acondicionado y líquidos.

Has dicho que en este viaje tuviste una experiencia muy cercana con la muerte. Estabais cruzando un puente y os detuvisteis para tomar una foto, cuando un camión de 18 ruedas casi os golpea. ¿En ese instante viste un hermoso momento para capturar y dejaste de lado la seguridad? Yo estaba conduciendo cuando esto sucedió. Estábamos en el oeste de Texas, de camino a Marfa, atravesando este puente que tiene 60 metros de altura, uno que se ve en un film de Wes Anderson con un tren cruzándolo a través de un paisaje encantador. El puente atraviesa este hermoso cañón que tiene un río enorme, estábamos asombrados, y Kealan quería sacar una foto, por lo que nos detuvimos. Yo no vi el camión hasta el último segundo, cuando miré por el retrovisor derecho y vi al conductor gritando y girando bruscamente. Nunca olvidaré la expresión de su rostro. En realidad no puedo crear lo cerca que estuvimos de un desastre. Me cuesta trabajo tan solo pensarlo.

Además de esquivar camiones en la autopista, ¿cuál fue la parte más aterradora del viaje? Definitivamente la noche que fuimos al Parque Nacional Big Bend, en el oeste de Texas. Llegamos después del anochecer, como solíamos hacer, y ‘K’ averiguó que había una fuente de agua termal y quería ir. Mi intuición me decía, ‘absolutamente no’, y yo intenté convencerlo de no ir, pero Kealan tiene esta tendencia a romantizarlo todo con argumentos como, ‘¿pero no sería increíble sentarse en las aguas termales junto al Río Grande a ver las estrellas?’. Debéis entender que yo estoy completamente de acuerdo con pasar el rato en aguas termales bajo un hermoso cielo despejado… Con lo que no estaba de acuerdo era con el sinuoso camino polvoriento por el cual debíamos conducir alrededor de una montaña para llegar allí, donde los neumáticos pasaban a 30 centímetros del precipicio todo el tiempo, en la mitad de la nada, en la mitad de la noche, sin cobertura en caso de cualquier accidente. Yo estaba en el borde del mi asiento, sin respirar, sin parpadear, tensa y sudando. Estaba horrorizada cuando él lentamente condujo a un estacionamiento oscuro con un cartel que decía ‘robos frecuentes dentro de los coches’. En ese punto yo ya estaba muy reacia y quería irme, sabiendo lo cerca que estábamos de la frontera con México y los peligros latentes que allí existen. Estacionamos junto a un pequeño puente que llevaba a un camino absolutamente oscuro, y del otro lado del estacionamiento, encaramada en una pequeña colina, había una casa abandonada, donde yo estaba convencida que había humanos sicóticos viviendo y los cuales nos querían asesinar. Todo lo que podía escuchar era la voz de mi hermana en mi cabeza diciéndome ‘eres una idiota’. Kealan rehusó no ir ver las aguas termales, y tras decirle que lo odiaba por obligarme a hacer esto, me bajé del coche, porque no podía dejarlo ir solo. Con mi linterna frontal puesta, agarré mi mazo en una mano y mi bastón metálico en la otra, mientras caminábamos por este sendero, cruzando otra casa abandonada entre los árboles –mis ojos y mi aliento se enfocaban en todo lo que nos rodeaba-. Finalmente oímos un arroyuelo, y cuando llegamos a la aguas termales caímos en cuenta que debido a las lluvias recientes, el Río Grande se había desbordado, transformándolas en un baño de lodo. Lo gracioso es que yo estaba detrás Kealan, miré al cielo y le di gracias a Dios. Luego tuvimos que regresar por el mismo camino, y yo me volteaba y miraba hacia atrás cada cuatro pasos. Al día siguiente, para rematar, nos enteramos de que en el área suele haber osos y pumas.

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Tu mente jamás podrá regresar a sus antiguas dimensiones una vez has experimentado algo nuevo

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¿Cómo ha afectado este viaje tu relación con tu novio, Kealan Shilling? Kealan y yo hemos pasado por muchas cosas como pareja. Justo antes de partir fue el momento más estresante de nuestra relación. Él estaba tan enfocado en la caravana y en estar seguro de que estuviera perfecta antes de partir, que pasó dos años muy exhaustivos, concentrado sólo en reconstruirla, y para mí, como su novia, fue agotador. Él también estaba agotado, pero nunca se rindió. A largo plazo, él creó lo que visualizó en su mente, y construyó un hermoso hogar donde podíamos vivir; él nunca se rinde con nada, y yo admiro eso muchísimo. Estar en la carretera, como todo el mundo dice, es una verdadera prueba para la relación. ‘K’ y yo casi nunca nos peleamos, y si lo hacemos, nos reconciliamos rápido y lo dejamos atrás. Creo que los dos estábamos nerviosos por embarcarnos en este viaje juntos, porque no sabíamos como era el otro en la carretera. Era una idea que discutimos y desarrollamos por tres años. Solo hubo una gran pelea, que en mi mente tenía que pasar, y luego todo estuvo bien. Vivimos juntos en la caravana en el desierto por tres meses, y en una gran ciudad durante el verano, sin aire acondicionado. En esas condiciones cualquiera se molestaría. Normalmente pasamos todos los días juntos, pero esto se potenció al pasar todo el día todos los días juntos, y para ser honesta, nunca hemos estado mejor. Nos vemos de una manera diferente, nos amamos a otro nivel. Adoramos las pequeñas cosas, nos burlamos del otro y reímos –más importante aún, exigimos el respeto del otro y compartimos opiniones y consejos cuando se trata de decisiones de vida y del trabajo- . Es mi mejor amigo y me acuesto junto a él todas las noches, muy agradecida, y me conforta saber que él es la persona que está junto a mí.

Habéis atravesado el chaparral costero de California y también escalado en el desierto de Chihuahua en Nuevo México; en esta travesía experimentasteis una amplia variedad de ambientes y climas. ¿Cuál fue vuestro favorito para fotografiar y por qué? Tío, es una pregunta difícil. Si tuviese que escoger uno, diría que Nueva Orleans fue genial por su arquitectura y su gente; su cultura, la cual se mantiene muy pura, estaba por todas partes. Allí aún se puede sentir le energía vieja y clásica de la ciudad. Me arrepiento de no haber sacado más fotos. El parque nacional Big Bend también fue espectacular por sus paisajes y caminos sinuosos. Pasamos horas conduciendo a través de ellos, tomando fotos. ¡Oh! Las cascadas que encontramos en Nashville y Texas también estuvieron guay. Hamilton Pool, Texas fue visualmente surrealista… ¡tenéis que ir!

A través del contacto directo que tuvisteis con las personas que conocisteis durante vuestro viaje, seguro que estuvisteis expuestos a algunas de las facetas de la “Cultura Americana”. En el pasado, las diferencias políticas en los Estados Unidos solían ser simplificadas por los medios como preferencias políticas por región. Durante el tiempo que duró vuestra travesía, la tensión política dentro de las comunidades regionales sin duda aumentó, a medida que se acercaban las elecciones presidenciales. Partiendo desde vuestras interacciones con la gente, ¿qué habéis aprendido acerca de la composición social y política de este país? Vimos muchas pancartas a favor de Trump en el sur. Lo cual es difícil de entender puesto que Trump no es una persona apta para dirigir un país. En lo personal, me parece desconcertante que el pueblo americano le esté permitiendo a Trump convertir a nuestro país y a las elecciones en otro reality show, lleno de violencia, sexismo, racismo y odio en cualquier tipo de manifestación. Para ser honesta, no me involucro mucho en la política. Intento evitar este tipo de discusiones a toda costa. Lo que puedo decir de la situación actual de los Estados Unidos es que me entristece. Yo quiero que el pueblo americano trabaje unido. La gente en California está escribiendo “TRUMP” debajo de las señales de pare, así que dice “PARE TRUMP”, y también ha habido muchas campañas de “PRAY FOR AMERICA”. Esa es nuestra situación actual. Debemos rezar por América. Toda la situación es bastante inquietante.

El año pasado destacamos el trabajo de Kealan con un reportaje de diez páginas con fotos de sus viajes, y entre sus comentarios dijo, “Cada vez que viajamos, crecemos, absorbemos y aprendemos”. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación? De ser así, ¿cómo se relaciona con tu experiencia personal? Estoy completamente de acuerdo. Hace algunos años vi un anuncio que decía, “Tu mente jamás podrá regresar a sus antiguas dimensiones una vez has experimentado algo nuevo”, y es algo que llevo conmigo a todas partes. Mi mente se sentía estancada y necesitaba estimulación. Aquello me inspiró a salir a experimentar. Algún día quiero contar grandes historias de las cosas que he vivido. He crecido tanto desde que me fui de casa. He visto tantas maneras de vivir conduciendo a través del país. He aprendido mucho acerca de mí misma, de mi pareja. Al experimentar las vidas de otras personas me he dado cuenta lo bendecida que he sido al tener la vida que he tenido. Siento que he crecido mucho en los últimos cinco años. Creo que todo empezó al perder a mi abuela. Me senté allí, en el cuarto de hospital, tomando su mano derecha cuando murió, mirándola, y eso incitó en mí una sensación de pánico en cuanto a la vida. Qué corta es, y cómo debemos hacer algo que sea valioso. Como individuos, debemos actuar ahora si queremos hacer algo grandioso. Ella creía en mí, y estoy segura de que si estuviera aquí, estaría sorprendida con la historias que ahora tengo para contar. Aproximadamente un mes después de que ella muriese, conocí a Kealan.

A partir de tu experiencia personal, ¿qué consejos le darías a una pareja que está pensando en hacer un viaje en coche? HACEDLO. Es la decisión más difícil que tomaréis, pero al menos lo habréis hecho. Mi hermana siempre me recordaba esto cuando estaba teniendo dudas o cuando las cosas se complicaban. Debéis estar seguros de hacerlo con alguien en quien confiéis y con quien tengáis una buena comunicación. La comunicación es lo más importante entre las personas, sin importar el tipo de relación. Es importante que sepáis a dónde vais, también recomiendo hablar con tantos locales como os sea posible. Es así como encontraréis las piscinas naturales, los mejores lugares para comer, y otros datos acerca del lugar. Si queréis encontrar gemas ocultas, debéis mirar SIEMPRE a los locales. Aseguraos de tomar tantas fotos como sea posible. Incluso vídeos, así podéis recordar todo lo que habéis sentido en ese momento. También sugiero escribirlo todo, llevar un diario día a día para que os podáis acordar luego de lo que habéis hecho. Es bueno que toméis carreteras alternas, no siempre la principal, ya que normalmente ésta es aburrida y os podéis perder lo que realmente está pasando en el área por la cual estáis conduciendo. Hicimos 4,300 kilómetros de más por haber tomado caminos alternos, pero fue allí donde encontramos las verdaderas experiencias. Es genial acostarte en Malibú y despertarte con el sonido de las olas rompiendo junto a tu ventana, o ver el amanecer por encima del Gran Cañón, conduciendo por esas carreteras interminables con alguien a quien amas, es maravilloso.

¿Tienes algún proyecto en camino? ¿Un nuevo viaje en carretera tal vez? He estado trabajando en una serie fotográfica por algunos años, y continuaré con ese proyecto hasta que sienta que la he completado, entonces saldrá a la luz. También estoy trabajando en algunas entrevistas a músicos en los cuales creo genuinamente. Me encanta sumergirme en la mente de los músicos, dado que estoy muy conectada con el proceso de hacer música. La fotografía, escribir, la música y la moda son mis pasiones, y creo que he sido muy negligente con lo que creo que debo hacer en la vida, que es cantar. He estado trabajando en ello. Los viajes por carretera siempre son algo que tengo en mente, especialmente gracias a mi pareja, Kealan. Hasta ahora nos estamos asentando en Los Ángeles, y dándole un descanso a la caravana. Queremos conducir por toda la costa oeste, pero nuestra meta principal es recorrer México. Él ha estado hablando de ello desde que empezó a arreglar la furgoneta… y yo iría con él a cualquier lugar.

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