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#HOMESWEETHOME features: amandine urruty, un hogar con vistas al interior

Lunes, octubre 31st, 2016 | T: lamono

Somos nuestra casa. El hogar como lugar al que deseamos regresar. También, el sitio del que necesitamos, de vez en cuando, salir. Un hogar es nuestro refugio. Un caparazón que habitamos internamente y que contiene todo lo amargo y todo lo dulce de nuestra esencia. Entre las paredes de nuestra casa habitan ordenada y, otras, desordenadamente fantasmas, momias y niños que fuimos, que quisimos ser y que nunca seremos. Todavía viven recuerdos en forma de objetos y juguetes que hoy, convertidos en grandes reliquias, tienen un valor sentimental inalcanzable. Un juguete que esconde una emoción, la broma de aquel día o el tótem protector que veneramos durante toda nuestra infancia. Volver a casa es recordar nuestra niñez. Es vivir nuestro presente. Es donde habitan, además, nuestros miedos, ansiedades, alegrías y sueños. Donde compartimos la soledad y las personas imprescindibles en nuestra vida. El hogar es crear un universo en el que damos cabida a todo lo anterior, como lo muestra la artista Amandine Urruty. El hogar es un reflejo de quien somos. Nuestros principios, fortalezas y vulnerabilidades Y el que si no estás seguro de entender mejor ponerse botas de goma, por si pudiera haber barro. T: David González

www.amandineurruty.com

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¿Qué consejos nos daría Amandine Urruty antes de sumergirnos en su universo dibujado? Poneros botas de goma, puede haber barro.

Toda tu obra está repleta de personajes misteriosos, niños peculiares, seres atípicos, además de escenarios intrigantes. ¿Existe alguna vinculación entre el hecho de que la cama sea tu espacio de creación y ese ambiente onírico trasladado en tus dibujos? Creo que mi manera de trabajar no carece de significado, nunca dejo mi cama, incluso a veces me quedo dormida debajo de mis dibujos. Sin embargo, rara vez dibujo mis sueños, es decir, de manera literal. Pero mi habitación se ha convertido en mi paraíso seguro. Es calmada, suave y cálida. Nunca dejo que nadie entre mientras estoy trabajando; debo maximizar mi confort y concentración. Me imagino que es por eso que no trabajo con música. La música es una distracción, y debo estar concentrada, con la cabeza en blanco. Justo como cuando empiezas a quedarte dormido.

En tu obra abunda la figura de los niños y elementos característicos de la infancia. ¿Hay en ello una idea nostálgica de querer regresar a esa época o se trata más de una manera de conectar con el niño que todos llevamos dentro? Para ser honesta, no soy realmente nostálgica por mi infancia. Fue un poco una mierda, triste. Tal vez es por eso que amo hablar de la niñez en mi dibujos, porque para mí fue un periodo de emociones encontradas: felicidad pura, placeres ingenuos, pero también miedos terribles, melancolía y dolor social (todos estos niños “inocentes” pueden ser terriblemente malvados, todos lo sabemos). También me gusta resucitar mi juguetes antiguos por la mismas razones: los juguetes de los ochenta (y los monstruos) eran mitad monos y mitad miedosos. Es esta sensación paradójica la que intento transmitir.

Tu universo creativo recuerda a la obra de El Bosco o a Leonardo Da Vinci, entre otros. ¿Qué referencias han sido las que te han ido inspirado para crear este universo paralelo? Por supuesto El Bosco ha sido una influencia innegable para mí, pero también debo mencionar a David, Ingres, Brueghel, Delacroix, Géricault, y más, generalmente, el Renacimiento italiano y flamenco, y el Neo Clasicismo francés. Me encanta inspirarme en estos universos clásicos para construir el mío, ¡aunque no puedo competir con ellos! Paralelamente a estas referencias de museo, me encantan las películas de terror (crecí en ese ambiente, mi padre era una gran fan de Romero y de Rammstein), los shows de televisión sobre asesinos, El Show de los Muppets, Cuentos de la Cripta, Mi Pequeño Pony, Food Fighters y los Garbage Pail Kids.

Los personajes de tus dibujos siempre posan como en un retrato Victoriano. ¿Qué se obtiene al retratar tus personajes más de manera estática que en escenas en movimiento? Siempre me ha encantado el concepto de posar, tanto en las pinturas clásicas como en las fotografías de finales del siglo diecinueve. Para mí, este aspecto marmóreo le da un poder innegable a las imágenes, las hace más impresionantes, solemnes y fascinantes. Claro que ese es sólo mi punto de vista, pero es lo que me gusta.

Sabemos que la música ha formado una parte importante en tu vida. ¿Qué canciones pondrías de fondo a los personajes que posan en tus dibujos? The Threepenny Opera, de Kurt Weill, y especialmente Mack The Knife, ¡canto esa canción todo el día! Es mi himno actualmente. Alabama Song, de Kurt Weill también, Burt Bacharach, bandas pop como The Free Design y los Beach Boys y grupos Krautrock como Faust, Can y Neu!, Soft Machine, Robert Wyatt, todas las canciones de Claudine Longet y especialmente Ain’t No Mountain High Enough.

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Mi Sweet Home sería cálida, polvorienta, habitada por salchichas y momias, llena de comadrejas de peluche, lienzos feos y queso

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Muchas veces atribuimos una gran cantidad de color a los mundos creados y fantásticos. Sin embargo, tus dibujos son monocromáticos. ¿A qué se debe esa ausencia de color más allá del blanco y negro? Mis primeros trabajos eran en blanco y negro, pero eran un poco diferentes a los recientes, más toscos, menos precisos, hechos con bolígrafos y no con lápiz, con pequeñas líneas y menos gradaciones. Por ese entonces juraba que nunca utilizaría color otra vez. Pensaba que los dibujos en blanco y negro eran dramáticamente más elegantes. Y más profundos también. Cambié de parecer tan sólo un año después, y empecé a realizar trabajos muy coloridos con lápices fluorescentes. Creía que esos colores fuertes como el arco iris formaban parte de un “plan mágico de pensamiento”. Fue una manera infantil de enfrentarme con un nuevo (y muy triste) periodo por el cual pasé. Me sumergí en el rosa azúcar y amarillo neón por dos, produciendo suficientes dibujos para publicar un libro de 128 páginas llamado Robinet d’Amour. Cuando mi padre finalmente murió, decidí regresar al blanco y negro. Definitivamente. Puede parece Emo, pero ¿a quién le importa? Quería regresar a mi primer amor. Hoy en día no creo que vuelva a utilizar color. Me gusta mucho el grafito, tiene posibilidades infinitas. Y me encanta la idea paradójica de crear universos “pop” en blanco y negro.

En tu obra vemos una serie de elementos simbólicos que forman parte de tu lenguaje creativo. Apreciamos que el elemento de la casa o del ladrillo están muy presentes, así como la peculiar nariz de los niños. ¿El simbolismo de tu obra está relacionado con una cuestión autobiográfica o tiene más que ver con una historia que tratas de plasmar? Estos simbolismos siempre están conectados con emociones, chistes, eventos singulares, aunque parecen más claros en retrospectiva. Todos estos fantasmas, momias, personajes con cara de ladrillo, me acompañan desde hace mucho tiempo. Aunque creo que no sería sabio revelarme a mí misma el significado real de estos simbolismos. Como Nietzsche dijo: “Una cosa que queda explicada deja de interesarnos”. Para mí el arte nunca trata de entendimiento, sino de misterio.

¿Qué te ha aportado y permitido a nivel personal la creación de un mundo totalmente subjetivo construido probablemente desde la profundidad del subconsciente? Es una pregunta difícil, ya que no sé mucho de psicoanálisis. Asumo que dibujar me ha ayudado a superar algunos obstáculos en mi vida, siempre me permitió capturar en papel mis obsesiones, mi enojo, mis remordimientos, mis miedos. En ese sentido es una actividad que me calma. De todas maneras, no quiero excavar más profundo. Prefiero mantener mi enfoque espontáneo y divertido.

A propósito del tema de este issue en el que nos encontramos, ¿Cómo sería una SWEET HOME habitada por el universo de Amandine Urruty? Sería cálida, polvorienta, habitada por salchichas y momias, llena de comadrejas de peluche, lienzos feos y queso.

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