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#lamonoINSIGHTS: william eggleston, el rey de las portadas musicales



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Si algo hace grande la música y la fotografía como dos disciplinas artísticas, es, primero, la experiencia que nos quiere contar el artista/creador a través de su obra, pero también en qué medida nos podemos identificar con ese mensaje y/o historia. En el caso de William Eggleston (1939), fotógrafo estadounidense de la década de los 60s pionero de la moderna fotografía en color y uno de los mayores exponentes en fotografía documental, ese es precisamente su punto fuerte: sus escenas son universales, forman parte de nuestro imaginario colectivo como generación. No le hizo falta meterse en temas controvertidos, ni sociales: la propia visión de la realidad era suficiente, o debería serlo. Desde Memphis y el delta del Mississippi, se dedicó a retratar su vida, todo lo que le rodeaba, y capturar la esencia de la América más costumbrista en colores románticos y casi prerrafaelitas. Su trabajo se ha revisado millones de veces, y siempre volvemos a él porque descubrimos algún aspecto nuevo. Este artista especial dónde los haya, sigue teniendo enorme vigencia ya que ha sido inspiración para diferentes generaciones de profesionales y artistas, entre los que destacan como ejemplo la gran Nan Goldin, el músico David Byrne, los hermanos Coen o el propio David Lynch. Eggleston escribió que estaba “en guerra con lo obvio”,  toda una declaración de intenciones y representación absoluta de la esencia de su obra. Y una máxima que también se extrae de las diferentes manifestaciones que ha tenido su obra, más allá del formato típico de fotografía. Él es uno de los artistas que más portadas de discos ha copado con sus obras, haciendo que los fans del rock & roll identifiquen su obra dentro de su imaginario. Es el caso, por ejemplo, del álbum del grupo Big Star, Radio City, con una de sus fotografías más icónicas, la del techo rojo sangre de un restaurante de Memphis, con una bombilla desnuda y cables cruzando por todos lados. Fue el propio Alex Chilton, el carismático líder de la banda, quien le pidió la fotografía directamente a Eggleston, quien no dudó ni un segundo en cederla porque Bill, como lo llamaban, era muy amigo de los padres del rocker. El resultado ha pasado a la historia como un disco de culto y ahí empezó su affair con el mundo de la música.

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Después, vinieron otros muchos más artistas que han pedido licencia para tener una de sus fotos como portada: comenzando por su querido amigo Chuck Prophet, que en 1980, debido a que su banda grababa en los Ardent studios de Memphis, se acabó fraguando una amistad entre el fotógrafo y el rockero. En una de estas visitas a su casa, donde se bebía vino y miraban su gran archivo de fotos, Eggleston acabó mostrándole una foto sencilla pero poderosa: un hacha sobre una barbacoa. “Esta es la elegida”, dijo Prophet al verla. Esa, efectivamente, fue la foto elegida para ser la portada de su álbum Here Come the Snakes que salió en 1988. Y su relación artística no iba a acabar aquí: para uno de los discos de su carrera en solitario, Age of Miracles, iba a usar otra de sus fotografías, y con esto nos remontamos ya a 2004.

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El grupo Silver Jews quiso hacer un homenaje a la pura esencia del rock, a esos bares de carretera en los que grandes jukebox son capaces de reproducir el paso del tiempo mientras alguien bebe bourbon en la barra y fuma un buen Marboro. Por eso, para su álbum de 2005, Tanglewood Numbers, eligieron una imagen que resume todo este imaginario. Pero uno de los casos más emocionantes es otro acercamiento musical a la obra de Eggleston, el de Cat Power. Su videoclip Lived in Bars se grabó en la casa del fotógrafo en Memphis, dirigido por uno de los colaboradores del fotógrafo, Robert Gordon, la persona que le ayudó en la grabación de su video Stranded in Canton. También el del grupo Spoon, cuyo líder Britt Daniel cuenta que descubrió el trabajo del artista en una exposición en el Whitney, mientras estaba en fase inicial de preparación de su nuevo disco. Le encantó la foto del niño en una silla, con actitud relajada, como si la cosa no fuera con él. Pensó que sería una gran portada. Después, cuando el disco estaba ya en fase de mezcla recordó ese pensamiento y había cambiado de opinión, el niño no le encajaba. Pero en una serie de curiosas coincidencias, encontró en el estudio un libro de fotografías de Eggleston y esta foto era la que cerraba el libro. Otra vez, “Esta es la elegida”.

Otra de las más bonitas y llamativas es la portada del disco Give Out But Don’t Give Up de Primal Scream, con una increíble bandera de Texas en neón, con orgullo. También la de Jimmy Eat World, del disco A Praise Chorus, con una foto a la altura de la circunstancia, ya que se trata del disco más importante de la carrera del grupo. Y así un largo etcétera. El propio LACMA le dedicó una exposición a esta faceta musical del artista, e incluso hicieron una playlist que ha desaparecido de su web. Ya tenemos pasatiempo para esta Semana Santa.

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