FEATURES | , , ,



ctramullas_rastro01_print

Todos los días son las doce

Un día me dijiste que estar a mi lado te daba fuerza, que aunque estuviéramos lejos el uno del otro, me llevarías siempre contigo. Te compraste un reloj de mano y prometiste que cada vez que la aguja marcara las doce te acordarías de mí. A esa hora, al mediodía, es cuando solía ir a tu casa todos los días. Yo me encargaba del aperitivo y tú cocinabas para los dos. El menú era siempre el mismo: judías verdes con aceite y sal (y algo más debían tener, porque nunca las he vuelto a probar tan buenas) y de segundo, pechuga de pollo super crujiente. Después íbamos a dar una vuelta por el barrio y, aunque había ciertos momentos de silencio, éstos nos unían todavía más.

Me enseñaste que a menudo es mejor callar que hablar de más, que si hubiera que pagar por cada palabra que se pronuncia, el mundo iría mejor. Así que a las palabras las sustituían los abrazos, las miradas y, de vez en cuando, algún suspiro. Al volver a tu apartamento y antes de marcharme, me pedías que te pusiera música. Te apasionaba escuchar a Frank Sinatra, Duke Ellington, Count Basie o Lionel Hampton, mientras descansabas en tu poltrona y pensabas en tus cosas. Tus pies se movían al son de las big bands norteamericanas y en los momentos más álgidos, incluso seguías la melodía con los brazos alzados y el dedo índice apuntando hacia el techo.

En esa época ya te habías jubilado, pero todavía eras bastante joven y yo una adolescente con muchos pájaros en la cabeza. En ocasiones se me hacía un poco pesado tener que repetir la misma rutina cada mediodía. Tenía muchas cosas que hacer, gente por conocer y experiencias que vivir, y sentía que aprovecharía más el tiempo si lo dedicaba a esos proyectos. Por eso, cuando me preguntabas cómo me había ido el día, a veces te respondía malhumorada. Incluso en ocasiones, me ponía a hacer cosas con el móvil para que pensaras que estaba ocupada y no me dirigieras la palabra. Entonces, acabé el instituto y decidí irme a vivir al extranjero, aprender inglés y buscarme un trabajo. En esos planes no entrabas tú. Por eso te compraste aquel reloj, para en cierto modo, sentir que todavía estaba a tu lado. T: Vicky Navarro / F: Carla Tramullas

www.carlatramullas.com

Puedes leer el texto completo en español e inglés consiguiendo tu copia de nuestro nuevo issue #lamono113 Entschuldigung de  junio, aquí. Para recibir la revista en tu casa puedes suscribirte enviando un e-mail a suscripcion@lamonomagazine.com

ctramullas_rastro02_print

ctramullas_rastro03_print

ctramullas_rastro04_print

ctramullas_rastro05_print

ctramullas_rastro06_print

ctramullas_rastro07_print

ctramullas_rastro08_print

ctramullas_rastro09_print

ctramullas_rastro10_print

ctramullas_rastro13_print

 

Share on FacebookTweet about this on TwitterPin on PinterestShare on Google+Share on TumblrEmail this to someone
  • advertisement

También te puede interesar.

Captura de pantalla 2017-07-28 a la(s) 13.10.57
Viernes, julio 28th, 2017

#lamono113 ENTSCHULDIGUNG featuring… Scott Sheffield

- FEATURES -
6
Viernes, julio 21st, 2017

#lamono113 ENTSHULDIGUNG featuring fyodor telkov

- FEATURES -
OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Miércoles, julio 19th, 2017

#lamono113 Entschuldigung featuring… legi alonso

- FEATURES -