kiko amat, mil violines


No es que Kiko Amat sea el creador de la literatura de trincheras o un apologista del punk convencido (que puede ser ambas, tranquilamente), pero su sabia penitencia ante el texto lo ha convertido en un marginal lírico tan descompuesto como genial. Autodenominado como “novelista accidental”, agitador cultural por convicciones, ex mod y adicto a la música pop de arte y ensayo, Amat también es escritor asiduo y reclamado de varios medios de comunicación escritos líderes de la contracultura popular actual o de la plasticidad progre con afán de reconversión obligada (de Rockdelux y Barcelonès al suplemento Cultura/S de La Vanguardia o el diario Público). Tras varios años forjándose una identidad crecida a golpe de tinta, fotocopia al paso y discos de Comet Gain, el de Sant Boi ha sabido encontrarle la vuelta al asunto: la publicación de libros. Tras editar en Anagrama tres novelas fundacionales, El día que me vaya no se lo diré a nadie (2003), Cosas que hacen BUM (2007) y la multipremiada Rompepistas (2009), el literato (ya no tan) ocasional vuelve a la palestra y a las bibliotecas con Mil violines, una recopilación de ensayos tan autobiográficos como ficticios sobre canciones pop editado por Random House Mondadori. 

No es extraño que con la reciente y tan aceptada aparición de libros de la talla deHilo Musical (Alpha Decay, 2010), de Miqui Otero; Harto de Todo (BCore, 2011), de Jordi Llansamà; Que Pagui Pujol! (La Ciutat Invisible, 2010), de Joni D; oCuentos Pop (Morsa, 2011), de Federico Montalbán López y José María Casanovas Rojas; ahora recibamos el nuevo libro de Kiko Amat con los brazos abiertos y deseosos de saber que nos encontraremos con la lírica de uno de los azotes más estridentes de la lírica cultural de hace ya un buen puñado de años. No sólo por sus credenciales, sino por la confianza que genera un material que intercepta la psicología del sonido como quien analiza un disco en un diván. Mil violines se ocupa, principalmente, de contar historias, de recopilar relatos, de iluminar retratos mientras meneamos el bullarengue al ritmo de canciones que, a la vez que repasan el erario colectivo musical de una época, fotografían a Amat, su pandilla y dos o tres generaciones enteras de musiqueros anónimos (y no tanto) colectivizando el concepto de “pop” como bien público de interés popular. Del movimiento mod a la generación x de los ’90; de los Dictators y Bill Withers a Morrisey y Astrud; todo es susceptible de generar una historia y de crear una analítica sónica digna de estudio. Cómo agitar la herencia del pop o cómo interiorizar la esencia del mismo. Ambas. T. Alan Queipo.

Título: Mil Violines

Autor: Kiko Amat

Editorial: Mondadori (Colección REservoir Books)