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entrevista: matt wilson, la soledad de los números primos



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Sus fotos tienen la crudeza de un sentimiento muy íntimo. Como decía Rubén Darío, cuando la juventud se va, las lágrimas aparecen sin sentido, desordenadas. Y eso es porque son puras, de vuelta inocentes. La soledad de la vejez y la incertidumbre de la juventud son dos momentos en la vida que se nos quedan guardados ya para siempre, junto al paisaje en el que los habitamos. Matt Wilson se queda quieto, en silencio, parado ante esos paisajes, viendo pasar la luz sobre ellos, hasta que consigue que la tierra le hable. Es ahí cuando dispara y alivia una parte de su propia conciencia del paso del tiempo. Desde que vimos las imágenes de Matt nos quedamos atrapados por la luz cinematográfica de sus instantáneas y la cotidianidad de todas las edades reconocidas. T: Eva Villazala

Naciste en Tonbridge, UK y has vivido en Francia y en EE.UU. ¿cómo crees que han influenciado a tu fotografía cada uno de estos lugares? Crecer en UK durante el periodo en el que yo lo hice tuvo una incidencia directa en la forma en la que veo las cosas. Crecí con gente extremadamente creativa a mi alrededor y fueron una gran fuente de inspiración, significaron el inicio de mi viaje. Obviamente la cultura geográfica del lugar en el que uno reside tiene un efecto, ya sea consciente o inconscientemente, así que indudablemente mi viaje creativo empezó en UK.

Utilizas carretes caducados para darle una textura específica a tus fotos, además de usar la luz y realizar composiciones que definen un estilo muy propio, quizá sacado de otra época, ¿cómo definirías tu estilo o tus gustos fotográficos? Alguien muy respetado en la comunidad fotográfica me dijo recientemente que me consideraba un colorista, lo que me tomé como un gran cumplido. Últimamente he dedicado un tiempo maravilloso a explorar las posibilidades del film y de la emulsión. Antes, había un tipo de films que ofrecían un pattern con un grano muy específico, desgraciadamente estos ya no están disponibles, es ahí donde entran en juego los carretes caducados.

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En muchas de tus fotos parece que hay siempre una escena a punto de ocurrir y tú has llegado en el momento justo, un segundo antes de que ocurra la acción (sobretodo en series como Khymer), ¿cómo consigues ese sentimiento que produce una cierta tensión en la quietud? Siempre que viajo intento girar a la derecha donde la mayoría de la gente giraría a la izquierda, o al revés, quiero decir que siempre tomo la opción menos transitada, lo que me permite captar el ambiente del lugar en su propia esencia. Para mí es importante adentrarme en el entorno y las circunstancias que lo generan, para no sentirme como un simple voyeur que “pasaba por allí”. Le dedico tiempo, a veces realmente mucho, al entorno que he elegido para empaparme del ambiente, creo que si eres consciente del lugar donde estás y de lo que estás haciendo allí, eso se evidencia en el trabajo final.

En This Place Called Home hay una gran soledad, de pensamiento y de vida, ¿sientes así los lugares que son para ti casa, los que han marcado tu infancia? Exacto, para realizar ‘This Place Called Home’ me inspiré originalmente en las personas con las que crecí. Existen muchas capas en ese conjunto de obras. La edad es un gran tema, ya sea el ser joven o estar más cerca del final de tu vida que del principio, lo que puede provocar sentimientos muy solitarios. En un sentido, algunas de las imágenes de esta serie son mi forma de despedirme de algunas personas a las que he apreciado y con quienes posiblemente no tenga oportunidad de pasar más tiempo juntos.

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Sin utilizar flash consigues una iluminación completamente fotográfica, ¿las escenas de luz ocurren de forma espontánea o esperas pacientemente a que se produzcan para captar tus imágenes? Intento disparar a horas muy específicas del día, aunque éstas cambian de manera drástica en función de la localización, pero generalmente se trata de pasar tiempo en el lugar, sin importar la hora del día que sea.

Tus imágenes muestran la carretera, escenas cotidianas, coches americanos de los 60, ¿qué es lo que te llama la atención para disparar? La forma en la que disparo es muy instintiva y está basada en una reacción emocional con respecto a la situación en la que me encuentro, ya sea motivada por el paisaje o por la compañía que tengo, mi trabajo no está tan basado en lo que veo como en lo que siento.

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¿Cómo fue tu experiencia en Cuba en tu serie ‘No Hablar con Turistas’? ¿Cómo crees que cambiará el país ahora que se han avanzado las relaciones con EE. UU? El haber experimentado la Cuba que no se encuentra en las guías turísticas es como dejarse llevar por una montaña rusa emocional que te llevará a alturas extremas, pero, así mismo, a depresiones igual de fuertes, una verdadera anomalía. Los lugares en donde pasé la mayor parte del tiempo son los más oprimidos que Cuba puede ofrecer, equiparables con aquellos de pobreza extrema que se encuentran en cualquier otra parte del mundo. La vida es dura para el cubano promedio, especialmente para aquellos que viven lejos de las rutas turísticas, y, la verdad, dudo mucho que algo vaya a cambiar para ellos.

Acabas de tener una exposición con Anni Leppälä, fotógrafa que también admiramos, 80 Days of Summer / Stories of Identity, ¿Qué fotos has expuesto ahí? ¿En qué consiste la exposición? Se trata de una selección de algunos de mis primeros trabajos, principalmente imágenes de mi familia pertenecientes a la serie ‘This Place Called Home’. Toda la temática del festival explora la forma en la cual concebimos la identidad.

Carreteras, aventuras, soledad, ¿Qué significa para ti Walk Outside (nuestro monotema)? Ese sentido de libertad y de aventura. Tengo una mente muy curiosa y adoro pasar tiempo en medio de la nada explorando.

¿Has sentido tanta tristeza en el momento de disparar alguna de tus instantáneas que te has planteado dejar la fotografía? No, nunca. Viajar y experimentar emociones de todo tipo es la razón por la cual elegí la fotografía.

¿Recuerdas cuál fue la primera foto que hiciste? Tomaba fotos desde que era pequeño, utilizando la cámara de la familia, pero la primera foto real que recuerdo como adulto fue a la chica que me regaló mi primera cámara en New York a principios de los 90’s.

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¿Necesitas implicarte emocionalmente con las personas o la escena para que imagen final tenga fuerza? Creo que una gran vinculación con la persona o la localización a fotografiar activa una sensibilidad especial, si lo que vamos a fotografiar nos toca la fibra es más fácil que tenga calidad.

¿Cuáles son tus próximos proyectos? Seguiré trabajando en el proyecto STATESIDE que realizo en US, continuaré durante todo el 2016 hasta que considere que ha alcanzado todo su potencial. Se está gestando además un nuevo proyecto en Lituania y pasaré allí un mes en primavera para empezarlo.

 

His photographs are as gritty as an intimate feeling. As Ruben Dario well said, when youth is gone, senseless tears appear, messy tears. And that’s because they are pure, innocent again. The solitude from old age and the uncertainty of youth are two moments in life that will be with us for the rest of our existence, along with the landscapes in which we inhabit. Matt Wilson remains still, in silence, standing in front of those landscapes, staring at the light that bathes them, until he manages to listen to Earth. And then, he shoots, relieving a piece of his conscience, of his awareness of time. Since the first moment in which we saw Matt’s images, we were drawn into the cinematographic light of his snaps and the mundane feeling of all known ages. T: Eva Villazala

You were born in Tonbridge, UK, and have lived in places like France and The United States. How do you think these places have influenced your photographic style? Growing up in the UK in the period that I did certainly had an indelible effect on how I look at things, I also grew up around extremely creative people that were a huge inspiration, which is where for me the journey began. Obviously, the geographical culture where one resides has an effect, whether if it is conscious or subconsciously, but I think the core of how I make my work began in the UK. 

You work with expired film in order to give your images a specific texture, besides using the light and developing compositions that define a very personal style, like from another time. How would you define your style or photographic taste? Someone very well respected within the photography community recently told me that he considered me a colorist, which I took as a huge compliment. Early on I spent a great deal of time exploring the possibilities of film and emulsion. Back then, there were films that had very specific grain patterns that are sadly no longer available, which is where the expired film comes into play.

In many of your pictures it seems like there’s something about to happen and         you have arrived at the precise moment to capture it, just a second before everything unfolds (specially in the series ‘Khymer’). How do you achieve that feeling of tension within the stillness of the frame? Whenever I travel I tend to turn right where most people would turn left, or vice versa, meaning I’ll always take the road less traveled, this tends to lead you to places that carry an ambiance all of their own. It’s important for me to immerse myself within my surroundings and circumstance in order to avoid simply being a voyeur passing through. I spend time, sometimes a great deal of time, within the environments that I choose to make work, and I think if you’re conscious of where you are and what you’re doing it will naturally be evident in the work.

In ‘This Place Called Home’ a great solitude is conveyed, both in thought and life; is like this how the places you call home, those that were significant for you throughout childhood, make you feel? Exactly, ‘This Place Called Home’ was originally inspired by the people that I grew up with. There are many layers to that body of work. Age is a huge theme, whether it is youth or being closer to the end of your life than the beginning, and those can be very solitary feelings. In a sense, some of the images in that series are a last goodbye to people that I cherished and knew could be the very last time we’d spend together.

Without using a flash you manage to achieve a complete photographic illumination. Do the scenes with light just happen spontaneously or do you wait patiently for them to happen in order to shoot? I tend to shoot at very specific times of the day, although it changes drastically within the geographical location, but moreover it’s simply about spending time regardless of the time of day.

Your images depict the road, daily scenes, American vehicles from the sixties, what grabs your attention when you shoot? The way I shoot is very instinctual and based upon an emotional reaction to a situation, whether it’s within a landscape or with company that I keep, and so, the work is not so much based on what I see but what I feel.

How was your experience in Cuba while working on the series ‘No Hablar con Touristas’? In which ways do you think there will be a change there after the recent advances there have been in the relations between Cuba and The United States? To experience the Cuba that is not found amongst the pages of guidebooks is to surrender to an emotional rollercoaster that will take you to extreme highs and to equally extreme lows, a true anomaly. The areas that I spend time in there are the most downtrodden that Cuba has to offer and rival those of extreme poverty found anywhere else in the world. Life is hard for the average Cuban, especially those that inhabit the areas outside the tourist route and I doubt much will change for them.

You just had an exhibition with Anni Leppälä – another photographer that we admire – 80 Days of Summer / Stories of Identity. Which pictures are being exhibited? What is the exhibition about? It’s a selection of some very early works, mainly of my family from the series “This Place Called Home”. The entire theme of the festival explores how we perceive identity.

Roads, adventures, solitude, what does it mean to you to Walk Outside – which is this issue’s theme -? The sense of freedom and adventure, I’m naturally of a curious mind and love to be out in the middle of nowhere exploring.

Have you ever felt so sad when shooting a photograph that you thought about quitting photography for good? No, never. Travelling, experiencing a broad range of emotion for me is the reason I choose to do this.

Do you remember the first photograph you shoot? I took snapshots as a kid growing up with the family camera but the first real conscious photograph that I took as an adult would have been of the girl that gave me my first camera in New York in the early 90’s.

Is it necessary for you to establish an emotional link with the subjects, scenes or locations in order to have a final image with the adequate strength? I think the more intimate the relationship with the subject or the more the location strikes a chord within, then, hopefully, the image itself will posses a certain quality.

Can you tell us about your next projects? The US project “STATESIDE” is ongoing, I’m working on it right now and will continue through 2016, continuing on until I think it has reached it’s full potential. Also a new project in Lithuania is in its early stages where I will spend a month in Spring 2016 starting a new body of work.

 

 

 

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