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entrevista: daniel arnold, somos especiales



Daniel Arnold

En el día a día presenciamos situaciones muy curiosas, divertidas, especiales o simplemente normales y corrientes, pero que tienen el poder de definir a la especie humana. Duran solo unos segundos, pasan y después nos olvidamos de ellas, como si no hubiesen existido. La gracia está en cuando alguien es capaz de inmortalizarlas, capturarlas. Entonces se convierten en un testimonio de lo peculiar que es el hombre que, por un lado, es capaz de hacer grandes cosas y por el otro, protagoniza las escenas más ridículas y extravagantes. Daniel Arnold tiene como un imán para este tipo de acontecimientos, y da la sensación de que no parpadea, de que tiene siempre los ojos abiertos y la cámara a punto para disparar para dejar constancia de ellos. Su escenario son las calles de Nueva York, efervescentes, heterogéneas, donde se aglomeran las personalidades más variopintas. Si recogiéramos todos sus documentos nos haríamos una idea de lo que somos realmente. De hecho, debería existir un museo dedicado a conocer nuestra especie desde un punto de vista más superficial, pero no menos revelador, basado en nuestra cotidianidad. Y no puedo evitar preguntarme cuántas de estas situaciones habremos vivido sin ser capaces de dejarlas plasmadas y ni tan solo recordarlas. T: Vicky Navarro

www.daniel-arnold.org

Te gusta la gente con rasgos físicos especiales, que llame la atención. En realidad, el físico es como la personalidad de cada uno. Todos tenemos algo que nos caracteriza, tanto en la apariencia como en el carácter. La única diferencia es que nuestro aspecto puede verlo todo el mundo y la personalidad no se ve a primera vista. ¿Crees que pueden compararse ambas cosas o estoy lejos de la verdad?

En realidad no me importa tanto la apariencia como las historias y preguntas. Las personas con características magnéticas sirven de atajo para darle peso a una escena, pero no son necesarias. La emoción y la acción son mucho más efectivas. Aún así, cuando todas estas fuerzas se combinan, los resultados pueden ser deslumbrantes.

Independientemente del físico de cada uno, digamos que no te interesa fotografiar a la gente en su mejor momento ni con su mejor perfil. ¿Qué es lo que te propones?

Me interesa menos la historia de una persona que la historia de la gente. ¿Tiene sentido? No espero revelar el verdadero yo interior de un individuo. ¿Acaso eso existe? Tampoco me interesa capturar a la gente en su máxima belleza. Me gusta contar historias acerca de lo bizarro, sobre los matices no mencionados de nuestra experiencia universal. La rareza y la sensación de estar vivo en ese instante, o en cualquier momento. Como te ves manteniendo la compostura cuando tienes miedo, o cómo casualmente se esconde una sonrisa tras un traje y la sensación de sentirte hermoso o de estar en un cuarto que huele mal. Estos son ejemplos al azar, inventados, y no estoy buscando uno en específico, ¿entiendes lo que digo? ¿Ves a menudo a un hombre de traje alzando a un recién nacido? ¿Qué significa? ¿Qué quiere decir? Tomar fotos nunca es tan intencional como parece. Algo te produce una emoción y presionas el botón. Eso es todo.

Cuando observo a los personajes de tus instantáneas me imagino ya cómo deben ser. ¿Crees que un gesto, un acto, una mirada, pueden definir a una persona?

No sé si algo puede definir a una persona. Todos somos mentirosos virtuosos de Broadway. Pero los gestos, actos y miradas sugieren un universo repleto de significados.

¿Cómo empezaste a hacer fotografías? ¿Te ha interesado siempre capturar esos momentos ‘freakies’, graciosos que se viven en las calles?

Empecé a hacer fotografías, no sé, ¿para tener un registro de las cosas? ¿Para contar historias sin la tortura y vulnerabilidad de expresarme yo mismo? No siempre han sido graciosas, ‘freakies’ o en exteriores.

Uno de tus proyectos (para The New Yorker) consistió en meterte en el metro de New York y documentar lo que veías durante esos largos trayectos. ¿Se puede retratar esta gran ciudad observando solamente lo que se cuece en el metro?

Estoy seguro de que mucha gente adinerada dirá que no. Pero es un lugar enriquecedor. Tienes acceso a una amplia franja de experiencias allí abajo, y la luz es agradable, además nadie está atento.

¿Cuál es el mejor proyecto en el que te has visto envuelto?

Los mejores proyectos se dan cada vez que tengo la oportunidad de viajar con amigo. Hace poco estuve en un road trip por Marruecos tomando fotos para una línea de ropa que se llama JNOUN. Antes de eso estuve explorando Paris para Vogue.

¿Has tenido problemas por fotografiar a desconocidos en la calle? ¿Qué es lo más fuerte que te ha pasado?

Me metieron a la cárcel. Fue terrible.

El monotema de esta edición es PLAY ON, ¿Cuál crees que es el juego más maléfico de la sociedad en la actualidad?

Es todo un juego. Un juego delirante basado en la inseguridad y auto-importancia del hacer creer. La historia de la Cienciología es una alegoría bastante buena para los problemas que surgen de este acuerdo, pero llamar cualquier cosa a nivel social como maléfica, implica más control y conciencia del que creo que tiene cualquier persona. Creo que la vergüenza más grande de la realidad es lo fácil que es vivir una vida sin examinar. Aunque es agradable soñar.

¿Has estado alguna vez en Barcelona? Aquí también encontrarías personajes muy interesantes por las calles. ¿Qué te parece la idea?

No he ido a Barcelona, pero me muero por cambiar eso. Definitivamente iré a echar un vistazo lo antes posible.

Daniel Arnold

Every day we witness curious situations, fun and special, or just ordinary and usual, which have the power to define the human race. They might just last a few seconds and after they’re gone we forget all about them, as if they never happened. The trick comes down when someone is capable of capturing and making them last forever. Thus, they become testimony of how peculiar man is and how he is, on one hand, capable of incredible things, and on the other, a protagonist of the most outrageous and extravagant scenes. Daniel Arnold has a magnet for this type of events, giving us the feeling he never blinks, eyes wide open, camera ready, finger on the shutter. The streets of New York work as his backdrop, effervescent, heterogeneous; where the most varied personalities agglomerate. If we collected all his documents we could get a general idea of whom we really are. Matter of fact, there should be a museum dedicated to expose the human specie from a more superficial viewpoint, not less revealing, based on our everydayness. And I can’t help to wonder how many of these situations we have lived without being able of documenting them, not even remembering them.

You like people with unusual physical features, who are attention-grabbers. In fact, each one’s physique is like their identity. We all have something that characterizes us, both in appearance and personality. The only difference is that everyone can judge our appearance but our personality can’t be seen at first sight. Do you think both things can be compared or am I far from the truth?

I actually don’t care so much about appearance as I do about stories and questions. People with magnetic features can be shortcuts to giving a scene weight, but they’re not necessary. Emotion and action are much more effective. Though, when all of those forces combine, the results can be dazzling.

Regardless the physique of each person, we could say you’re not interested in photographing people in their prime or their best profile. What’s your purpose then?

I am less interested in the story of a person than I am in the story of people. Does that make sense? I don’t expect to reveal the inner truth of an individual. Does such a thing even exist? I don’t care about catching people at their most beautiful either. I like to tell stories about the odd, unmentioned nuances of our universal experience. The weirdness and feelings of being alive in this time, or any time. What it looks like to try to keep a straight face when you’re afraid, or casually repress the smile behind dressing up and feeling beautiful or being in a room that smells bad. These are random, made up examples, and I’m not looking for anything specific, but do you know what I mean? How often do you see a guy in a suit carrying a newborn? What does that mean? What does it say? But again, this explanation is given looking back for the sake of an interview. Shooting is never as intentional as this suggests. Something gives you a feeling and you press the button. That’s it.

When I look at the subjects in your photographs I can imagine how they might be. Do you think that a gesture, an act, a look, can define a person?

I don’t know that anything can actually define a person. We are all virtuoso Broadway liars. But gestures, acts and looks can certainly suggest a fully fleshed universe of meaning.

Why did you start taking pictures? Did you always capture funny and ‘freaky’ moments that happen on the streets?

I started taking pictures, I don’t know, to keep track of things? To tell stories without the torture and vulnerability of expressing myself? It hasn’t always been funny or freaky or outdoors.

Your work is very spontaneous. Do you go out on the streets in search of nice moments or people to capture or they just emerge in your daily life?

They just emerge, though I am always looking and always carry a camera.

One of your projects (for The New Yorker) was to get into the subway in New York and document what you saw during those long journeys. Is it possible to portray this great city only by observing what’s going on the subway?

I’m sure a lot of rich people would say no. But it is a rich place. You have access to a very wide swath of experience down there, and the light is nice, and nobody is paying attention.

Which is the best project you have been involved in?

Any time I get to travel with friends, it’s the best. Most recently it was a road trip in Morocco shooting for a clothing line called JNOUN. Before that, it was exploring Paris for Vogue.

Have you ever had problems for photographing strangers on the streets? What is the worst situation you had to face?

I went to jail. That was awful.

This issue’s topic is PLAY ON, what do you think is the most evil “play” of society nowadays?

The whole thing is a play. A delusional self-important, insecurity-riddled game of make believe. The Scientology story is a pretty good allegory for the problems that arise from that arrangement, but to call anything on a societal level evil implies more control and awareness than I think any one person really has. I think the biggest shame of that reality is how easy it is to live an unexamined life. But it is nice to dream.

Have you ever been to Barcelona? Here you would also find lots of interesting characters along the streets. What do you think?

I haven’t been to Barcelona, but I’m dying to fix that. I will definitely come have a look around as soon as possible.

Daniel Arnold

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