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#DistortedRealities: all voices, la app dando voz a los testimonios silenciosos



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Angelina Jolie, Gwyneth Patrow, Lady Gaga y muchas más famosas se han sumado a la oleada de denuncias por acoso que se ha desatado por el caso del director Harvey Weinstein. Ya era hora de que la industria del cine dejará de mirar a otro lado e hiciera frente a esta barbarie machista. Pero esto ha destapado otra realidad: el miedo a denunciar una agresión sexual siempre ha estado presente y súmale si ocurre en el lugar donde trabajas. La situación se pone terrible. ¿Me van a creer? ¿Y si me toman por loca y me echan?

Antes de que se desatará la polémica del acoso sexual a las actrices de Hollywood, Claire Schmidt ya estaba pensando en cómo crear una plataforma para ayudar a las víctimas. Schmidt, quien durante esta semana pasada fue vicepresidente de tecnología e innovación en Twentieth Century Fox, lanzó hace unas semanas la startup AllVoices. La plataforma web permitirá que las personas denuncien anónimamente sus experiencias de acoso sexual en el trabajo y, a la vez, agregará esos datos para brindar a las empresas información sobre la verdadera magnitud del problema. Este modo de denuncia resulta muy bueno para aquellas personas que no gozan de magnitud mediática y no pueden traspasar esa información a un medio de comunicación.

Si el miedo a denunciar el acoso ya es un problema muy gordo, la falta de datos y pruebas sumados a una escasa transparencia por parte de los directores generales y la juntas directivas son la gota que colma el vaso. La plataforma web se plantea como una vía para maximizar la seguridad y el anonimato, ya que se formulan preguntas específicas para que los datos puedan enviarse a los empleados a nivel agregado. Las personas pueden compartir su experiencia, ya por acoso sexual, bromas o comentarios incómodos, ofensas físicas o verbales, y también si creen que el acoso se basó en alguna parte de su identidad, incluidos el género, la raza, la edad y la discapacidad. Las personas también comparten si son empleados a tiempo completo, si trabajaron con los empleados de una compañía como cliente o socio externo, o si fueron una startup que presentó a alguien en otra empresa. Los espectadores también pueden denunciar el acoso que vieron pasar a otra persona.

“Este modo de denuncia resulta muy bueno para aquellas personas que no gozan de magnitud mediática y no pueden traspasar esa información a un medio de comunicación”

Las empresas recibirán un informe de AllVoices que les informa sobre cuántos mensajes ha recibido la plataforma sobre acoso en su organización. A partir de ahí, las empresas pueden suscribirse para recibir más información detallada. AllVoices desea que las empresas puedan realizar un seguimiento de las métricas de la cultura de la misma manera que pueden realizar un seguimiento del rendimiento financiero u otras variables. La fecha de lanzamiento de AllVoices no está finalizada, y el equipo todavía está trabajando en algunos detalles finales.

Está claro que esta plataforma puede convertirse en un soporte para las víctimas, ya que será un lugar seguro para exponer su denuncia sin tener que presentarse públicamente ni arriesgar que la juzguen injustamente y que la empresa tome represalias contra ella. Sin embargo, resulta un poco contradictorio que alguien que ha ignorado una situación de acoso sexual en su empresa sea un colaborador para la creación de esta app. La plataforma cuenta con varios asesores, incluida Susan Fowler, denunciante de Uber, Sukhinder Singh Cassidy, fundadora de Poollist, y Sean Rad, fundador de Tinder. Rad, quien invirtió en AllVoices y trabajó con Schmidt en preguntas sobre productos, participó en una demanda por acoso sexual en Tinder. Whitney Wolfe Herd, ahora fundadora de Bumble, demandó a sus cofundadores en Tinder por acoso sexual. La mayoría de las acusaciones estaban en contra del cofundador de Tinder, Justin Mateen, pero Rad supuestamente ignoró las quejas sobre acoso en su compañía. Definitivamente no salió bien en los mensajes de texto revelados durante la demanda de 2014. Schmidt se negó a comentar sobre la historia de Rad con acoso sexual en Tinder.

Ahí es donde se destapa la raíz del problema. A parte de poder denunciar sin correr peligro, los directivos tienen que mostrar un interés por querer terminar con estos abusos en sus empresas. La tecnología no es suficiente para cambiar una enfermedad social como el machismo y la pasividad frente a estos actos en el ámbito laboral. ¿Vosotros qué opináis? (Mashable) T:Nora Muixí

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