conrad roset, erótica espiada

 

Un artista joven austríaco llamado Egon Schiele fue detenido en 1912 en Viena por “inmoralidad pública”. El genio expresionista despertó la rabia de la policía del imperio austro-húngaro por retratar a chicas jóvenes resaltando los detalles de su cuerpo desnudo con una sensualidad tan elemental que llevó sus dibujos al borde de la pornografía, según los defensores del orden público. Lo que fue chocante en aquel entonces – la confusión de la inocencia y la erótica – no deja de ser sorprendente en nuestros días tampoco. Lo que nos asombra a nosotros, acostumbrados a ver cuerpos desnudos en los medios como si fueran un par de kilos de carne sin alma ni secretos, es ver la desnudez como un territorio inexplorado y misterioso.

Los dibujos eróticos del artista barcelonés Conrad Roset, al igual que los de Schiele, uno de sus artistas favoritos, nos fascinan porque sus protagonistas no son símbolos sexuales sino figuras cotidianas, humanas e inocentes. Son mujeres que llevan bragas florales, bañadores ochenteros y camisetas XL y, a pesar de su ropa poco sexy y las posturas retorcidas, resultan ser mucho más sensuales que cualquier modelo de cualquier campaña de publicidad pensada para excitar nuestra fantasía. Viendo su ropa interior o una parte íntima de su cuerpo se descubren secretos de mujeres reales que despiertan nuestro lado más voyeur. Después de ilustrar a grandes marcas y exponer su obra Musas en distintas galerías desde San Francisco hasta Cabo Verde, Roset aterriza en Barcelona para presentar la selección de cuerpos y secretos de su última serie, LIBIDO, en la Galería Artevistas.

Galería Artevistas, del 8 de marzo al 29 de abril. Passatge del Crèdit nº4, Barcelona

  • Sc.

    Totalmente de acuerdo con lo escrito. Es la sutileza de líneas, con la  mayor expresividad, en cada una de sus obras. Un maestro del buen hacer.
    Un éxito merecido,trabajado. Enhorabuena Conrad.

  • Ang

    Un verdadero crack

  • Aleman

    Este tio es realmente bueno y habrá que seguírle