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black or white, antología de controversia



Fotografía en el estudio de la grabación del videoclip de Black Or White (1991)

Fotografía en el estudio de la grabación del videoclip de Black Or White (1991)

Los protagonistas más trascendentales de la historia suelen tejer su nombre alrededor de sus genialidades, sus actos más inteligentes y sus crónicas más ingeniosas. Aún así, muchas veces tendemos también a recordarlos por sus anécdotas más extravagantes y singulares. ¿Para qué engañarnos? Nos gusta conocer las rarezas de las figuras claves de la historia y son para nosotros un divertimento los detalles de los suspensos en matemáticas de Albert Einstein, los perturbadores caprichos sexuales de Salvador Dalí o los lunáticos episodios que Beethoven protagonizaba en Alemania antes de su muerte. Y poco ha cambiado con los años este interés nuestro por conocer los relatos más escabrosos de las grandes estrellas. Michael Jackson forma parte de la lista de artistas consumidos por sus historietas extra-profesionales. El morbo de los titulares que protagonizó fuera de la escena musical llegaron incluso a eclipsar en algún momento la genialidad de sus expresiones e innovaciones artísticas. Una prueba de ello la encontramos en uno de sus temas más míticos: Black Or White. Además de ser la canción de rock más vendida en la década de los 90, parece erigirse como un recopilatorio de polémicas historias de Jackson.

Se trata del primer sencillo de Dangerous (1991), el octavo trabajo de estudio del Rey del Pop. Ha conseguido vender 32 millones de copias desde el día de su lanzamiento, lo que le convierte en uno de sus álbumes más vendidos y exitosos. Además, este disco es considerado uno de los más especiales del cantante norteamericano, puesto que en él se despliega una variedad de estilos musicales que prueban su talento creativo y compositor: funk, hip hop, hard rock e incluso soul. El single principal del álbum fue escrito, compuesto y arreglado por el propio Jackson, aunque también colaboró en su creación Bill Bottrell, encargado de darle forma a la parte de rap que contiene el tema.

Iniciamos la lista de curiosidades alrededor de esta canción con una mentira popular, muy alejada de la controversia. Se trata de la errónea creencia que Slash es el encargado de tocar el riff de guitarra principal de la canción, una de las características musicales más notorias de Black Or White. De hecho, fue el propio miembro de los Guns N’ Roses quien tuvo que desmentir esta afirmación. En una entrevista a la revista Spinner explicaba que “la mayoría de la gente cree que yo toco toda la canción porque Michael publicitó mucho mi participación en ella. La única parte en la que se me puede oír es al principio del tema, cuando en el vídeo el niño está tocando la guitarra”. A lo que añade: “el riff no suena como yo, cualquiera debería saberlo. No es el sonido de guitarra que se esperaría de mi y para ser honesto, no tengo ni p*ta idea de quién lo toca”. Sin embargo, cuesta menos de un minuto encontrar algún portal web que siga asegurando que Slash es la guitarra principal de Black Or White, incluso veinticinco años después de su lanzamiento.

En cuanto a la temática de la canción, Black Or White se ha consagrado como uno de los grandes cantos anti-racismo de las últimas décadas. Más que un himno en contra de las tendencias xenófobas, podría definirse como un canto que llama a la igualdad. El tema se desarrolla alrededor de dos grandes premisas. Por un lado, la petición de Jackson para que ningún grupo sea tratado de manera distinta. Aunque es cierto que en algún punto de la canción el cantante americano hace expresamente referencia al color de la piel, este deseo de igualdad se traslada también a otras comunidades que están sufriendo las consecuencias de la discriminación y el desprecio popular. Por otro lado, el Rey del Pop hace hincapié en que el cambio empieza por uno mismo, con las decisiones que se toman en el día a día y el trato que se decide dar a los que nos rodean y, sobretodo, a los que son distintos a nosotros. Este concepto de cambio individual es una cuestión repetida en más de una ocasión en la obra musical de Jackson, como sucedía también en su mítico Man In The Mirror, publicado cuatro años antes que la canción de la que hoy hablamos.

Black or White – Michael Jackson
Dangerous (1991)

I took my baby on a Saturday bang
– Boy, is that girl with you?
– Yes, we’re one and the same.
Now, I believe in miracles
and a miracle has happened tonight.
But, if you’re thinkin’ about my baby
it don’t matter if you’re black or white.

 They print my message in the Saturday Sun.
I had to tell them I ain’t second to none.
And I told about equality
and it’s true either you’re wrong or you’re right

El single de Dangerous también nos habla del estado de incomodidad personal que siente el cantante alrededor del conflicto racista. En la letra del tema afirma estar harto del negocio del que forma parte y del Demonio, figura que representa metafóricamente a la discriminación étnica y todos aquellos que la defienden y participan en ella. Y aunque el discurso igualitario y pacífico de la canción fuera recibido con aparente gratitud, muchos culparon a Michael Jackson de ser un hipócrita, puesto que él mismo había sufrido un cambio de tono de piel en los últimos años. La creencia popular garantiza que el cantante se sometió a un tratamiento de medicamentos que progresivamente, alteraron la pigmentación de su piel, aclarando el color por completo. El rumor más esparcido es que Michael Jackson no soportaba el hecho de ser negro debido a la influencia de su padre. Las creencias más descabelladas aseguran que su progenitor le había metido en la cabeza la idea que, siendo negro, nunca llegaría a alcanzar el reconocimiento social y éxito profesional del que gozaban los artistas de raza blanca. La cosa fue incluso más allá cuando Frank DiLeo, su último manager, afirmaba en su autobiografía DiLeo: I Am Goint to Set the Record Straight (2015) que Michael Jackson se sometió a diversas operaciones estéticas y de cambio de color de piel porque no quería parecerse a su padre. “Me comentó que tenía que operarse ya que no soportaba ver la cara de su progenitor cada vez que se miraba al espejo”, escribió.

I am tired of this Devil
I am tired of this stuff
I am tired of this business
Sew when the going gets rought
I ain’t scared of your brother
I ain’t scared of no sheets
I ain’t scared of nobody
Girl, when the goin’ gets mean

Sin embargo, lo cierto es que las pocas declaraciones que se conservan del Rey del Pop alrededor de su cambio de piel apuntan a una dirección totalmente contraria a la que aseguran las malas lenguas. Michael Jackson hizo escasos comentarios en público respecto a este punto de su vida personal. Una de las pocas contestaciones que el cantante dedicó a aquellos que aseguraban que se había sometido a un tratamiento de alteración de la pigmentación de su piel fue pronunciada en el célebre espacio de entrevistas de Oprah Winfrey. Hablaba de ello en una edición en que la famosa periodista norteamericana se desplazaba hasta la casa del Rey del Pop para grabar un extenso programa alrededor de su figura. Durante la entrevista, Winfrey le pregunta a Jackson acerca de su cambio de color, a lo que él responde: “tengo un trastorno que destroza la pigmentación de mi piel. Se trata de un hecho que no puedo controlar.” El problema médico al que el cantante se refirió en su día es comúnmente conocido como vitíligo, una enfermedad degenerativa cutánea que provoca la desaparición, por manchas limitadas, de la pigmentación de la piel. En la misma conversación con Oprah, Jackson admitía que usaba maquillaje para igualar el tono de todas las zonas visibles de su tez usando como referencia las manchas más claras. A esto, añadía: “cuando la gente se inventa historias alegando que no me gusta ser quién soy, me duele”. Su malestar con los rumores surgidos alrededor de su persona, que aseguraban que él mismo tenía un conflicto personal con las diferencias raciales, también es reflejado explícitamente en la letra de Black Or White. El músico se apena ante la protección que reciben algunas organizaciones que promueven la discriminación y asegura que el conflicto racial se trata de un problema a escala global que causa el deterioro de las relaciones humanas. Además, añade que no tolera que la gente acepte su discurso igualitario cuando él mismo está sufriendo un linchamiento público por su situación.

Protection
For gangs, clubs, and nations
Causing grief in human relations
It’s a turf war on a global scale
I’d rather hear both sides of the tale

 Just places
Faces
Where your blood comes from
Is where your space is
I’ve seen the bright get duller
I’m not going to spend my life being a color

 Don’t tell me you agree with me
When I saw you kicking dirt in my eye

Probablemente nunca sabremos a ciencia cierta cómo la pigmentación de la piel del cantante llegó a aclararse del tal modo. Pero este punto no fue el único que convirtió el lanzamiento de Black Or White en uno de los momentos más controvertidos de la vida profesional de Michael Jackson. Si preguntamos a cualquier persona acerca de las innovaciones del Rey del Pop en el panorama musical de su época,  la palabra “videoclip” aparecerá sin lugar a dudas en muchas de las respuestas. En 1991, cuando se publicaba Dangerous, los cortometrajes que acompañaban los singles de Jackson ya eran mundialmente conocidos y valorados, gracias a títulos como Thriller, Bad o Beat It. Para Black Or White, el cantante decidió unirse de nuevo con John Ladis, el director que le guió en su transformación a hombre lobo y posterior baile en un cementerio de Los Ángeles rodeado de zombis para su videoclip más mítico. Lo que ambos crearon para acompañar visualmente al single de Dangerous constituyó una nueva genialidad, pero ni de lejos recibió el entusiasmo del que había gozado Thriller.

Lo cierto es que se conocen hasta tres versiones distintas del vídeo. La clave reside en los últimos seis minutos del cortometraje que, prácticamente, constituyen la mitad de la obra total. Cuando la canción acaba, aparece una pantera negra que acaba transformándose en la figura de Michael Jackson, quien protagoniza un extenso baile en un callejón sin acompañamiento musical alguno. En dicho baile, que ha acabado convirtiéndose en uno de los números coreográficos más célebres del artista, vemos a un Rey del Pop desatado, alterado y movido por la ira, que se refugia en movimientos bruscos e insistentes. En 1991, el videoclip se estrenó a la vez en MTV, BET y Fox y la controversia estuvo servida ya desde esta primera emisión. Se generaron distintas quejas alrededor de la pieza y la mayoría de ellas se basaban en que el vídeo de Michael Jackson era violento y plagado de varios movimientos de baile obscenos y demasiado sexuales para ser emitidos en televisión. El cantante reveló estar apenado por estos comentarios y defendió la coreografía que había escenificado alegando que encontraba la naturaleza de sus pasos en el deseo de imitar la majestuosidad e instinto felino de la pantera. La explicación de su propósito artístico no le sirvió para mucho, puesto que los últimos minutos fueron igualmente censurados. Sin embargo, con los años se rectificó dicha decisión y actualmente, la versión extendida del vídeo se emite constantemente en los medios y puede encontrarse en Internet con facilidad. De hecho, es la versión colgada en este artículo.

Esta parte de la historia es bastante distinguida, pero la mayoría de la gente desconoce que, en realidad, existe una tercera versión que no se emite y que es, irónicamente, la original que Michael Jackson y su equipo del videoclip de Black Or White esperaban ver en televisión. El clip fue estrenado medio año después del caso del asesinato de Rodney King, un taxista norteamericano de raza negra que murió en manos de cuatro agentes policiales en Los Ángeles. Fue uno de los episodios más sonados dentro de la recopilación de encuentros violentos entre las fuerzas de seguridad del país y los ciudadanos negros, que siguen a día de hoy ocupando los periódicos con escalofriantes titulares. Se sospecha que la parte final de Black Or White podría haber sido una respuesta de Michael Jackson ante ese suceso y, por ello, en la primera versión del vídeo, a lo largo del baile violento e individual del Rey del Pop, podemos ver como se dedica a destrozar parte del mobiliario urbano del callejón en que danza. En la grabación del clip original, Jackson se encontraba en una escena que podría representar un espacio en el que ha tenido lugar un encuentro o manifestación antisemita. Este hecho puede deducirse, por ejemplo, por las pintadas con spray que vemos en los coches a los lados del callejón: frases en contra de la reza negra e, incluso, una esvástica nazi. Al son del baile violento, el cantante los destruye movido por la ira y mostrando el rechazo total a las ideologías racistas. Arremete contra los coches, destroza sus vidrios, así como parte del mobiliario de la calle. Poco a poco, toma posesión de ese rincón público de la calle y elimina por completo el rastro de cualquier incomodidad social nacida de las diferencias raciales. En la versión que hoy se televisa, se han respetado los últimos minutos de baile, pero se han borrado todos los símbolos y pruebas de ideología antisemita. Este hecho se ha justificado a lo largo de los años alegando que lo único que conseguía Jackson con la destrucción de dichos símbolos era incitar a la violencia como solución a las desigualdades étnicas que su país sufría entonces y que sigue sufriendo actualmente.

Aunque esta última parte del videoclip haya sido protagonista de diversas polémicas y discusiones, la introducción del vídeo y su desarrollo (la parte en que suena el tema) recibieron un sinfín de elogios y alabanzas. El presupuesto del proyecto fue de 5,2 millones de euros, lo que lo convierte en uno de los vídeos más caros de la historia de la música y en el segundo más costoso del Rey del Pop, después del que daba imagen al dueto musical que interpretó con su hermana Janet en el tema Scream. El público quedó prendado de los escenarios que se crearon para la grabación del vídeo y que representaban distintos lugares del mundo. Michael Jackson aparece como nexo de unión entre ellos, saltando de un escenario al otro y bailando con los personajes que aparecen como representación de varias culturas. Lo que llamó especialmente la atención fue la técnica digital utilizada para acompañar visualmente a los últimos versos de la canción. Se reunió a un grupo de personas de etnias distintas y dicho avance tecnológico permitió unir sus retratos en movimiento y realizar el salto de uno al otro transformándolos de manera que acabaran pareciendo un solo ser que baila. Esta última parte del vídeo da aún más fuerza al discurso comunitario y de igualdad que Jackson quería transmitir con su canción. La belleza e innovación del relato visual de Black Or White permitieron que, pese a la controversia alrededor del baile final del cantante, se convirtiera en el vídeo más pedido en el canal de música MTV y el #1 durante siete semanas seguidas.

Fotografía de la grabación de la escena del rap de Bill Botrell para Black Or White (1991)

Fotografía de la grabación de la escena del rap de Bill Botrell para Black Or White (1991)

Como bien comentábamos, la introducción del vídeo también cautivó al público medio. Se trata de una breve escena de humor protagonizada por un niño y sus progenitores. El niño en cuestión, como la mayoría sabréis, no es otro que Macaulay Culkin, actor precoz que durante la grabación del vídeo de Black Or White gozaba del éxito que le había proporcionado su papel protagonista en Home Alone (1990). Cuando el vídeo de la canción salió a la luz, todo el mundo lo asumió como una muestra más de la gracia y simpatía del niño más popular de América. Pero cuando unos años más tarde, Michael Jackson fue acusado de pederastia, Black Or White pasó a ser una muestra de la inapropiada relación que llegó a existir entre el Rey del Pop y el dulce protagonista de My Girl (1991). Cuando Macaulay Culkin saltó a la fama, se entabló entre él y Michael Jackson una especie de amistad, cuando contaban diez y treinta y dos años respectivamente. Culkin solía frecuentar Neverland, el excéntrico parque de atracciones en el que vivía el cantante. En el momento en que los rumores de abuso infantil se tejieron alrededor de la figura de Michael Jackson, muchos asumieron que sus actos delictivos habían tenido como víctima a Culkin en alguna ocasión y que dicho episodio traumático podría haber sido uno de los motivos de la cuasi desaparición del actor de la esfera pública. Por ello que en 2007, cuando el caso ya había llegado a los tribunales en repetidas ocasiones, Culkin fuera citado a declarar respecto a su relación con Michael Jackson. El joven negó que hubiera existido nunca ninguna relación de tipo sexual, controladora o abusiva entre ambos y tachó las acusaciones que se formulaban sobre el Rey del Pop como “absolutamente ridículas”.

“Cuando Michael Jackson fue acusado de pederastia, Black Or White pasó a ser una muestra de la inapropiada relación que llegó a existir entre el Rey del Pop y Macaulay Culkin”

Michael Jackson fue acusado por abusos a menores en distintos puntos de su vida. La primera vez sucedía en 1993 de la mano de la acusación de la familia de Jordan Chandler, un chico pre-adolescente también habitual en el territorio de Neverland. Se hizo eco del escándalo por todas partes y las declaraciones de los padres de Jordan dañaron seriamente la imagen profesional de Michael Jackson, quién se encontraba aún en plenas facultades artísticas y éxito musical. Para que el caso no llegara a los tribunales, el Rey del Pop pagó una suculenta cantidad de dinero a la familia Chandler. En 2009, cuando el cantante ya había fallecido, Jordan hizo público que sus padres le habían obligado a mentir para poder salir de la situación de pobreza en la que vivían y que, de hecho, Michael Jackson nunca le había puesto una mano encima. Para aquel entonces, pero, ya habían visto la luz otros casos de abuso. Diversos niños habían denunciado a Jackson y habían declarado en su contra esta vez, ya sí, en los tribunales. El Rey del Pop fue citado por la justicia norteamericana en repetidas ocasiones y, hasta el día de su muerte, defendió su inocencia.

De la misma forma que sucedía con el cambio de su pigmentación cutánea, la faceta pederasta de Jackson es una puerta abierta llena de interrogantes y que, a día de hoy, sigue estudiándose. Inevitablemente, los ojos con los que se mira ahora el rap del vídeo de Black Or White, escena en la que Jackson aparece rodeado de niños, no pueden ser los mismos que los de 1991, cuando aún no se habían sembrado sobre él las duras acusaciones. Al principio comentábamos el interés que nace en nosotros por conocer los secretos más oscuros de las grandes estrellas. Seguramente esta curiosidad origina de la opción de encontrarnos con un hecho que nos ayude a hacer más inmortal a un personaje al que adoramos. Motivos que nos proporcionen argumentos para acentuar su originalidad, su notoriedad o su talento. Desgraciadamente, en el caso de Michael Jackson sucede a menudo lo contrario. Nadie en su sano juicio osaría negar que el Rey del Pop hizo méritos para ganarse dicho apodo y que su obra marca un antes y un después en la historia de la música. Fue un genio y tras su muerte, se ha ganado merecidamente el título de leyenda. Aún así, lo excéntrico del personaje devora al artista y los interrogantes alrededor de su persona, así como los secretos contados a medias, nos dejan un sabor agrio en la boca. Por desgracia, también cuando nos encontramos ante su prodigiosa obra artística. Traumatizado, demente o ser infeliz y desgraciado son algunos de los adjetivos que se han usado popularmente para dar explicación a los misterios que le envolvieron en el terreno personal. Y seguramente nunca sabremos las razones reales tras sus turbulentas acciones, pues la verdaderas incógnitas han acabado no solo residiendo en lo que nos contaron los demás de él, sino en todo aquello que él no quiso revelar de sí mismo.

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