antoni tàpies, la magia de pintar historia

Foto: Leopoldo Pomés

Cuando palabras como arte, vanguardia y catalán se entrelazan en nuestra mente, con una exactitud casi matemática, sabemos que las dos siguientes son un nombre propio: Antoni Tàpies. El pintor y escultor fallecía ayer en su domicilio en Barcelona a los 88 años. En los últimos meses una maculopatía iba apagando al artista catalán más universal. Nació en el seno de una familia de políticos y empezó a estudiar Derecho hasta que en 1934 se topó con la revista D’Ací i d’Allà y empezó su brillante carrera en el mundo del arte, exponiendo por primera vez en 1948. Creador de vanguardia, con una visión profundamente amplia que le permitía plasmar la unión de contrarios como sólo él era capaz de conciliar: oriente y occidente, tradición e innovación, amor y dolor… Empezó cultivando la pintura realista aunque pronto se convertiría en uno de los mayores exponentes mundiales del informalismo. Dio vida a un estilo abstracto propio en que los materiales (siempre humildes) quedaban subordinados al profundo simbolismo de sus creaciones, una dualidad presente en cada trazo, en especial en forma de cruz, aspa o la incial de su apellido. Pintura, espiritualidad y condición humana eran un todo perfecto. Es el artista español contemporáneo más representado en el MoMA y además de sus obras, el filósofo, pensador y comprometido político nos deja su propia Fundación en Barcelona que hoy a las 15h abre sus puertas al público para ofrecer para despedir al artista en una jornada de puertas abiertas hasta el miércoles. Desde ayer, cuando en nuestra mente se entrelacen palabras como arte, vanguardia, catalán pero por encima de todo, como el mismo arte, universal y descansa en paz, con una exactitud matemática, sabemos que las dos siguientes son un nombre propio: Antoni Tàpies. Es la magia de haber pintado historia. T. Xavi Ocaña

Fundación Antoni Tàpies (Barcelona)